Cuando un dispositivo empieza a fallar, empezamos a buscar el ticket o la factura de compra y, cuando vemos que han pasado exactamente veinticuatro meses y unas pocas semanas desde su compra, solemos creer que no hay solución o que esta no está amparada por la garantía. Sin embargo, la realidad no es esa.
Hasta hace muy poco tiempo, este escenario significaba que debías asumir el coste de una reparación fuera de cobertura o, peor aún, comprar un equipo nuevo. Como especialistas en tecnología, vemos a diario cómo miles de usuarios siguen asumiendo que este es el final del camino, no se acogen a la garantía legal de 3 años.
La normativa te protege
El principal motivo por el que muchos servicios de atención al cliente te dicen por teléfono que tu dispositivo ya no está en garantía es porque siguen operando, de forma negligente o intencionada, con el guion antiguo.
Debes saber que, si compraste tu ordenador portátil, teléfono móvil, electrodoméstico o cualquier producto de naturaleza duradera a partir del 1 de enero de 2022, la ley española está de tu lado. Según la modificación introducida por el Real Decreto-ley 7/2021 en la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, el plazo de garantía legal obligatoria en España pasó de dos a tres años.
Esto significa que ese portátil que ha dejado de cargar la batería a los dos años y un mes sigue estando plenamente cubierto por la garantía. El vendedor (la tienda donde lo compraste, no necesariamente el fabricante) tiene la obligación legal de reparar el equipo de forma totalmente gratuita, incluyendo los costes de mano de obra, desplazamiento o piezas. Si la reparación no es posible o resulta desproporcionada, tienes derecho a exigir la sustitución por un equipo nuevo de idénticas características o la devolución del importe pagado.
Cómo ganar la disputa
Ahora bien, la normativa establece una pequeña letra pequeña:
- Durante los primeros dos años: La ley presume automáticamente que cualquier fallo que presente el equipo es un defecto de fábrica. Tú no tienes que demostrar nada, y será el vendedor quien, si quiere librarse de pagar, debe demostrar mediante un peritaje que tú has roto el aparato (por ejemplo, enseñando rastros de líquido en la placa base o golpes en el chasis).
- Durante el tercer año (del mes 25 al 36): Aquí la situación se invierte. Oficialmente, recae sobre el consumidor la tarea de demostrar que el fallo venía de origen y no es fruto del desgaste por el uso continuado. Sin embargo, si tu ordenador deja de encender de forma espontánea y no presenta golpes externos, caídas ni humedad, los servicios técnicos oficiales suelen aceptar la reparación en garantía, ya que el fallo interno de un componente electrónico es, por definición, un defecto de fabricación prematuro.
Piezas de repuesto durante 1o años
La ampliación a tres años de la garantía no fue la única estocada legal a la tan famosa obsolescencia programada. Otra de las excusas clásicas de los servicios técnicos cuando llevabas un equipo de tres o cuatro años a reparar era la temida frase: «Ya no fabricamos esa pieza, el modelo está descatalogado».
Esta práctica también se ha acabado. La misma normativa aprobada por el Gobierno de España obliga a los fabricantes a garantizar la existencia de piezas de reparación y un servicio técnico adecuado durante un mínimo de 10 años a partir de la fecha en la que el producto deja de fabricarse (anteriormente este límite estaba fijado en solo cinco años). Por lo tanto, si quieres pagar por la reparación de un portátil comprado hace seis años, la marca está obligada por ley a suministrarte el teclado, la pantalla o la batería de repuesto.
