La inteligencia artificial avanza a pasos agigantados, mientras que la Unión Europea sigue retrasando la Ley de IA, aprobada en 2024. La aplicación de la normativa se aplazó hasta diciembre de 2027 y los expertos en ciberseguridad advierten que el vacío legal existente pone en peligro la privacidad de la ciudadanía en Europa.
Cuando la UE aprobó la Ley de IA a principios de 2024, se convirtió en pionera en regular sobre la tecnología del futuro. Su intención era proteger a los ciudadanos europeos sobre los peligros incipientes de la inteligencia artificial. En principio, la legislación iba a comenzar a aplicarse el 2 de agosto de 2026, pero finalmente se ha postergado hasta dentro de dos años.
El retraso de la Ley de IA llega paralelamente a posibles cambios del Reglamento General de Protección de Datos. Según explican en i3e, grupo empresarial español con 25 años de experiencia en el sector tecnológico, en una nota de prensa enviada a ADSLZone, la UE está estudiando relajar el RGPD para «impulsar la innovación», que es lo único que nos protege frente a la inteligencia artificial, y podría ser un duro golpe para la privacidad de los europeos con el auge de la IA.
Europa se sumaría a la carrera de la IA sacrificando la privacidad
La UE está sopesando incluir el desarrollo de IA como parte de sus actividades de interés público o investigación científica, según informó Político en un artículo. Esto haría posible que se pudiesen reutilizar datos anonimizados de los ciudadanos europeos sin tener que pedir dos veces el consentimiento. Esto haría que la institución continental se sumase a la carrera de la IA, pero a costa de la privacidad de los usuarios de los países miembro.
Sergio García Estradera, gerente de i3e, señala que esto supondría un «cambio ideológico profundo» de la UE con respecto a los derechos digitales para avanzar en la IA. García Estradera considera que «Europa llega tarde a la carrera de la IA» y podría llegar a traicionar sus principios para alcanzar al resto. No obstante, el experto lo tiene claro: «La privacidad no debe ser una moneda de cambio». Más bien, defiende que la UE debería seguir avanzando con su regulación sobre IA y presentarlo como «una ventaja competitiva», innovando de manera responsable.
La IA está en el limbo regulatorio
Actualmente, la inteligencia artificial se mueve en torno a un vacío legal dentro de la UE y el único pilar regulatorio que impide que las empresas usen los datos de los europeos a su antojo es el RGPD. El motivo por el que la aplicación de la Ley de IA se retrasa, tal y como apuntan desde i3e, es ganar tiempo para definir estándares técnicos y aliviar la carga administrativa.
Pese a que quieran poner límites a las empresas de inteligencia artificial, su intención es dejarlo todo bien atado para que estas no tengan que invertir tanto dinero para estar disponibles dentro de las fronteras de la Unión Europea. Los esfuerzos en perfeccionar su norma, con el tiempo extra del aplazamiento, se prevé que permitirá un ahorro de hasta 225 millones de euros a las compañías de IA.
Mientras tanto, los españoles y el resto de ciudadanos de la UE, nos exponemos a la identificación biométrica, la evaluación crediticia o la gestión del tráfico urbano que operan dentro de un limbo regulatorio. El gerente de i3e, Sergio García Estradera, comenta que, al posponer la regulación, la ciudadanía europea tendrá que «convivir con tecnologías que manejan información crítica sin estándares claros de seguridad». Hay que tener en cuenta que la cantidad de ciberataques que están perfeccionándose con IA sigue creciendo y no se está haciendo nada para atajarlo.
