Si eres de los que usa el móvil antes de irse para la cama con la excusa de «no tengo sueño», posiblemente una de las razones por las que te ocurre es precisamente por el uso de pantallas antes de dormir, algo más común de lo que creemos.
Hay múltiples estudios que respaldan eso, y hoy veremos hasta qué punto puede afectar, y cómo podríamos solucionarlo. Es sencillo comprobar si este es el problema, ya que con solo probar a no usarlo 1 hora antes de la que nos gustaría dormir, deberíamos notarlo.
Las pantallas evitan que descansemos por la noche
No es solo una sensación. Usar el móvil antes de acostarnos realmente puede hacer que nos cueste más conciliar el sueño, algo que muchos hacemos siempre antes de intentar dormir.
El motivo principal es la luz de las pantallas. Los móviles, tablets o el ordenador emiten lo que se conoce como luz azul, que es muy parecida a la luz natural del día. Nuestro cerebro utiliza la luz para saber si es momento de estar despiertos o de empezar a descansar. Así que cuando estamos mirando el móvil en la cama, en cierto modo lo estamos confundiendo.
Aunque sea de noche, el cerebro interpreta que todavía hay luz y retrasa la producción de melatonina, que es la hormona que ayuda a que nos entre sueño. Por eso a veces estamos cansados, pero no conseguimos dormirnos.
A esto se suma otra cosa bastante importante: lo que hacemos con el móvil. No es lo mismo estar relajado que saltar de un vídeo a otro, leer mensajes, mirar redes sociales o responder notificaciones. Todo eso mantiene la cabeza activa cuando en realidad debería empezar a bajar el ritmo.
Seguro que te ha pasado alguna vez: coges el móvil “solo un momento” antes de dormir y cuando miras la hora han pasado 30 o 40 minutos casi sin darte cuenta.
Por eso muchos expertos recomiendan algo tan simple como dejar el móvil un rato antes de acostarse. No hace falta hacer grandes cambios, pero probar a pasar la última media hora sin pantallas puede ayudar bastante.
Leer un poco, escuchar música tranquila o simplemente relajarse suele hacer que el cuerpo entienda mejor que el día ya ha terminado. Y muchas veces, solo con ese pequeño cambio, dormimos antes y descansamos mejor. Eso sí, no uses libros electrónicos o incluso el propio móvil para ello, ya que, si estamos viendo la pantalla o interactuando con él, también será un problema.
Como solución, si tenemos que mirar el móvil hasta el último minuto del día (ya sea por trabajo o por alguna emergencia) podemos tomar suplementos de melatonina, lo cual no sería lo más natural, pero ayuda, o usar funciones como el Night Shift de los iPhone, que regula los colores de la pantalla para que nuestros ojos no sufran tanto ni se activen como si fuese de día, ayudando así a conciliar el sueño más rápido una vez que apartemos la vista de él.
