El mes de septiembre no ha terminado, y si bien el fin de semana pasado pudimos ver un eclipse lunar donde la roja Luna de sangre hizo las delicias de propios y extraños, todavía queda este mes un fenómeno astronómico que promete acaparar todas las miradas. Se trata de un nuevo eclipse solar parcial, y en este artículo te contamos todo lo que necesitas saber para verlo. ¿Cuándo tendrá lugar?
Este eclipse solar, según detallada el Instituto Geográfico Nacional, ocurrirá el domingo 21 de septiembre y podrá verse desde distintas regiones del planeta. Aunque la fecha oficial está marcada en el calendario para ese día, en Nueva Zelanda el espectáculo se podrá disfrutar al amanecer del lunes 22, debido a la diferencia horaria.
El eclipse será visible en una franja concreta del hemisferio sur. Entre las zonas privilegiadas se encuentran la costa este de Australia, especialmente en estados como Nueva Gales del Sur y Victoria, además de varias islas del Pacífico y algunos sectores de la Antártida. En todos estos lugares, quienes madruguen y cuenten con el cielo despejado podrán contemplar cómo la Luna cubre una parte del disco solar, generando esa silueta curva tan característica que despierta fascinación en todo el mundo.
Este evento será parcial, lo que significa que en ningún punto la Luna llegará a ocultar por completo al Sol. Aun así, el momento del máximo eclipse permitirá ver cómo buena parte de la superficie solar desaparece tras el satélite terrestre, ofreciendo una postal única en la que el día parece detenerse durante unos instantes. Aunque España y el resto de Europa quedarán fuera del área de visibilidad, muchos astrónomos y aficionados seguirán el fenómeno a través de retransmisiones en directo que, como es habitual, organizarán portales especializados y canales de observatorios internacionales.
Los eclipses solares son eventos relativamente frecuentes, pero lo sorprendente en este caso es que septiembre acumula dos de ellos en un mismo mes, tras tener lugar la Luna de Sangre hace unos días, algo poco habitual en el calendario astronómico. Este segundo eclipse llega apenas unas semanas después del anterior, sorprendiendo a la comunidad científica y a los aficionados al cielo. Además, funciona como anticipo de un acontecimiento mucho más extraordinario: el 2 de agosto de 2027 tendrá lugar un eclipse solar total que durará más de seis minutos, convirtiéndose en el más largo del siglo XXI según datos de la NASA.
Las fases de un eclipse solar
Para comprender mejor lo que ocurrirá el 21 de septiembre conviene repasar cómo se desarrolla un eclipse solar y cuáles son sus fases. Según el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, un eclipse se produce cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, proyectando una sombra sobre la superficie terrestre. Dependiendo de la alineación y de la posición del observador, el eclipse puede ser parcial, como el de septiembre, o total, cuando la Luna cubre por completo al Sol.
Todo eclipse consta de cinco fases principales:
- Inicio parcial, momento en el que la Luna comienza a cubrir el disco solar, como si alguien empezara a morderlo por un lateral.
- Inicio de la totalidad, en los casos en los que el eclipse es completo, lo que implica que la sombra de la Luna cubre por entero al Sol.
- Punto máximo del eclipse, cuando el oscurecimiento es mayor y se alcanza la imagen más espectacular del fenómeno.
- Fin de la totalidad, cuando el Sol empieza a reaparecer poco a poco.
- Fin parcial, instante en el que la Luna termina de desplazarse y el astro rey recupera toda su forma.
En los eclipses parciales, como el que se vivirá en septiembre, no se producen todas estas etapas, pero sí se puede apreciar claramente cómo la Luna cubre una fracción importante del Sol antes de retirarse lentamente. Durante el proceso, la luz ambiental cambia, los colores se vuelven más fríos y las sombras se afinan, ofreciendo un ambiente muy peculiar, casi irreal.
Observar un eclipse solar siempre requiere tomar precauciones. Mirar directamente al Sol sin protección adecuada puede dañar gravemente la vista, por lo que los expertos insisten en utilizar gafas homologadas o filtros especiales. Nunca deben emplearse gafas de sol convencionales, radiografías o cristales ahumados, ya que no protegen frente a la radiación solar.
Protegerse durante un eclipse solar es fundamental para evitar daños irreversibles en la vista. Mirar directamente al sol, incluso cuando está parcialmente cubierto, puede causar quemaduras en la retina y pérdida de visión permanente. Por ello, es imprescindible utilizar gafas homologadas con filtro especial o recurrir a métodos en los que no observes directamente el fenómeno. Disfrutarlo de forma segura permite admirar su belleza sin poner en riesgo la salud ocular.
Quienes se encuentren en las zonas de visibilidad tienen, por tanto, una cita muy especial con el cielo el próximo 21 de septiembre. Será una oportunidad para conectar con un fenómeno natural que recuerda hasta qué punto la mecánica celeste sigue marcando momentos únicos en nuestra vida cotidiana. Y aunque en España no podamos verlo en directo, la retransmisión global nos permitirá sentirnos parte de un espectáculo que, desde hace siglos, despierta tanto admiración como misterio.
