Hace apenas tres años, ver un coche de marca china por la Castellana de Madrid o la Diagonal de Barcelona era algo tan exótico como desconocido. Pero hoy, a un par de días de entrar en 2026, comienza a ser la norma. El conductor español ha dejado de dudar de estos fabricantes, impulsado sobre todo por su bolsillo, entregando el 10 % del pastel automovilístico nacional a los coches asiáticos.
Mientras en otros países europeos los conductores se muestran reticentes a abandonar sus insignias tradicionales, España se ha convertido en la gran puerta de entrada para la ola de vehículos procedentes de Asia. El motivo principal parece ser que el tipo de comprador español tiene una lealtad de marca muy baja y le da una gran importancia al precio. Si es bonito, tiene la última tecnología y es barato, nos da igual el logotipo que lleve en el capó.
Según los últimos datos del sector recogidos por el diario económico Expansión, la ofensiva es total. Entre enero y noviembre de este 2025, las 27 marcas chinas que ya operan en nuestro país han matriculado más de 104 000 vehículos, un explosivo crecimiento del 110 % respecto a las cifras del año anterior. Para que nos hagamos una idea de la magnitud del cambio, en 2024 tenían menos del 5 % del mercado, y hoy ya rozan el 10 % de cuota.
MG, BYD y Omoda mandan en España
Aunque son casi treinta las marcas que están intentando hacerse un hueco en nuestro territorio, hay tres marcas que son claramente las que más éxito están teniendo. Han logrado averiguar qué es lo que busca el consumidor español, acumulando por sí solas una cuota de mercado del 7,3 %.
La reina indiscutible sigue siendo MG. La marca, perteneciente al coloso SAIC Motor, ha sabido jugar con la nostalgia de su antiguo origen británico (fue fundada en 1924 y vendía deportivos clásicos) y una política de precios agresiva para colocarse en la cima. A falta de cerrar los datos de diciembre, MG ha vendido casi 42 000 coches este año, creciendo un 53 %. Su estrategia de democratizar la movilidad (tanto eléctrica como de combustión) la ha convertido en una habitual de los top ventas mensuales.
Sin embargo, el crecimiento más espectacular lo protagoniza BYD. El gigante tecnológico, que puede verse en miles de Uber, pelea de tú a tú con Tesla a nivel mundial y ha pisado el acelerador en España multiplicando sus ventas por cinco. Con más de 22 000 unidades matriculadas, el éxito de modelos como el Seal U y el Dolphin Surf demuestra que queremos, además de pagar poco, un coche con tecnología punta y acabados premium.
El podio lo cierra Omoda, la sorpresa del año. Pertenece al grupo Chery y ha logrado convencer a más de 12 400 compradores (un 80% más que el año anterior) con una propuesta de diseño SUV muy atractiva visualmente.
Nuevas marcas que llegarán en 2026
Según los analistas, este próximo año será la consolidación y la llegada de una segunda oleada de marcas. Y no hablamos solo de Jaecoo (hermana de Omoda) o la renacida Ebro, marca española con tecnología china que ya ha colocado 10.000 unidades y que seguirán creciendo.
Se espera la llegada de firmas como Leapmotor (con el apoyo de Stellantis), Denza (la gama de lujo de BYD) o Changan. Las proyecciones apuntan a que, con este aluvión de novedades, las firmas chinas podrían alcanzar el 15 % de cuota de mercado el próximo año, poniendo en serios apuros a los fabricantes europeos tradicionales que no logren ajustar sus precios.
¿Cómo será el futuro automovilístico en España?
Ante la amenaza de los aranceles impuestos por la Unión Europea a los vehículos importados, los fabricantes chinos saben que la única forma de mantener sus márgenes es fabricar aquí, por lo que España se posiciona como la favorita para esta reindustrialización. Ya somos el segundo mayor fabricante de vehículos de Europa, tenemos una red de proveedores envidiable y unos costes energéticos y laborales competitivos.
