Hace una década, escuchar que alguien tenía un coche alemán era sinónimo de calidad. Y es que este país, así como la propia Unión Europea, siempre han fabricado diferentes tipos de automóviles que se encuentran entre los más vendidos del mundo, o al menos hasta ahora.
El mercado asiático viene pisando muy fuerte, y todo apunta a que, en los próximos meses (ya no hablamos de años), la mayoría de vehículos que veremos por las carreteras de Europa, no serán de nuestro continente, sino de Asia, dejando al mercado alemán, entre otros, al borde del colapso.
Asia lidera la fabricación de coches
Este liderazgo de Asia está teniendo consecuencias directas en Europa. Según los datos, la industria automovilística alemana está entrando en una caída que no habíamos visto hasta ahora, hasta el punto de que el propio sector “se está paralizando gradualmente” y afronta un punto de inflexión serio.
Uno de los cambios más claros está en el comercio con China. Durante años, Europa (y especialmente Alemania) exportaba más coches de los que importaba, pero esa situación se ha dado la vuelta. Ahora las importaciones desde China superan a las exportaciones, algo que afecta directamente a los fabricantes alemanes, sobre todo, ya que eran los que más se beneficiaban de este sector.
A esto se suma el golpe desde Estados Unidos. Las ventas en este mercado han caído de forma notable, con un descenso del 18 %, lo que supone un problema importante porque es uno de los destinos clave para los coches alemanes. Además, la fabricación de Teslas (empresa que va en aumento) tampoco ayuda a que adquieran coches europeos.
Pero el problema no se queda solo en las grandes marcas. Toda la red de proveedores que depende de ellas también está sufriendo. Muchas empresas están entrando en dificultades, y el número de quiebras dentro del sector ha aumentado de forma considerable. Esto ha provocado un efecto en cadena que ya se está traduciendo en pérdida de empleo, la cual no tiene pinta de que vaya a mejorar en los próximos meses.
De hecho, desde 2019, cerca de una cuarta parte de los puestos de trabajo en el sector de proveedores han desaparecido. Y en algunas regiones concretas de Alemania, la caída supera el 20 %, lo que muestra que no es algo puntual, sino un cambio bastante profundo dentro de la industria.
En resumen, China (mayoritariamente) sigue destrozando muchos mercados, y aunque el de los automóviles había sido liderado por Europa durante muchas décadas, parece que los componentes asiáticos vuelven a conseguir que los precios sean muy competitivos, y que países como Italia o Alemania no puedan soportar, reduciendo así la venta de sus coches, y, por tanto, parte de la economía de sus países, ya que una gran parte dependía de estos.
Si la tendencia continúa (que es lo que parece), Europa tendrá que adaptarse rápido para no perder todavía más peso en un sector que siempre fue clave, aunque no sabemos cómo lo podrán conseguir, ya que todo apunta a que China seguirá fabricando modelos muy económicos y con, cada vez, mejores prestaciones.
