La técnica del eléctrico para avanzar en el desarrollo de las redes de carga

El coche eléctrico sigue sumergido en la plena atención para avanzar en nuevas fórmulas para el óptimo desarrollo de las infraestructuras de carga. El objetivo prioritario es el de que cada vez más ciudades y urbes tengan más puestos de recarga, sobre todo ahora que las ventas de estos vehículos están cada vez más al alza y su autonomía es bastante completa en cifras numéricas. Pero, ¿cómo hacerlo?

Para llegar a generalizarse en el mercado, los vehículos eléctricos se enfrentan a una serie de retos que pueden resumirse en tres: disponer de una red de recarga, pública y privada, satisfactoria; contar con baterías que ofrezcan una autonomía extensa; y hacerse más asequibles para que cualquier usuario se plantee seriamente comprar uno, sea cual sea su nivel adquisitivo. Los dos últimos parecen ir en la dirección correcta, sin embargo, el desarrollo de las redes es algo a mentar próximamente para el coche eléctrico.

El reto del crecimiento de las infraestructuras de carga

En la actualidad, la dificultad de emprender un viaje a bordo de un coche eléctrico pasa no tanto por la autonomía a veces insuficiente del propio vehículo como por la falta de puntos de recarga. De ahí que sea necesaria una mayor implicación de las diferentes administraciones en colaboración con las compañías encargadas del suministro eléctrico.

Más fáciles son las cosas en las ciudades, ya que el usuario sabe con relativa precisión cuántos kilómetros recorre cada día y, en caso de necesidad, puede recurrir a los puestos instalados en la vía pública, parkings, hoteles o centros comerciales. No obstante, sigue siendo una espina del que hace que todavía sean muchos los que no se decidan por él.

De esta manera, es importante prestar consideración a este punto. Es verdad que los últimos pasos dados en pro de este tipo de automóviles han ido ganando enteros, y que con el paso del tiempo es más habitual contar con ellos con recorridos más extensos o baterías de mayor capacidad. No obstante, los elevados precios siguen haciendo mella, y con ello las infraestructuras de carga, hoy insuficientes.

Renovar los puntos ‘a la japonesa’

Naturalmente, el punto de recarga primordial es el que el propietario de un coche eléctrico instala en su propio domicilio. Se trata de la forma de carga más conveniente para el vehículo eléctrico, ya que permite optimizar la carga y aumentar la vida útil de las baterías. Además, las compañías eléctricas ofertan ya soluciones integrales.

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En esas, tanto las marcas, como los fabricantes y el resto de los implicados en el sector de la automoción, ven necesario contar con un equilibrio entre el mismo punto. Es decir; incorporar más infraestructuras de carga para el coche eléctrico, pero que este no sea el único objetivo.

Lo vemos con Japón, donde este año el país ha disminuido el número de cargadores públicos de estos vehículos. Si bien es cierto que no se trata de una caída crítica en cuanto a número total, sí que el motivo que está detrás de este bajón resulta interesante. Es por esto que tanto en España como en Europa se está tomando nota de ello. La solución, tal y como han hecho en el país asiático, es que el sector empiece a enfrentarse a una fase clave en lo relativo a renovación de puntos de carga. De hecho, esta es precisamente la causa del obsoleto funcionamiento de muchos de los que se instalaron en los primeros compases.

Cargadores más pequeños y livianos

De ahí que la Asociación de Fabricantes Automovilísticos de Japón avise de que cumplir estos objetivos de instalación puede suponer un problema: «Si el número de unidades es el único objetivo, entonces se instalarán donde parezca factible, lo que dará como resultado tasas de utilización bajas y niveles bajos de conveniencia».

Esto ha hecho que desde Europa se fije un plan de desarrollo para optimizar y avanzar en el sistema de infraestructuras de carga para el eléctrico, tal y como está haciendo ya el gobierno del país nipón, y del que firmas como Honda o Toyota, entre otras, ya se han puesto manos a la obra para ayudar e implicarse de lleno en ellas.

Como parte de esta solución en la que se da por renovar profundamente el parque de estas redes de recarga, en el Viejo Continente se están proponiendo ya que estos puntos cuenten ahora con una estructura mucho más simple, pequeña y liviana, esto en comparación con las grandes edificaciones que tenemos hoy en día. La meta en España es tener instalados como mínimo 340.000 puntos de recarga de acceso público en 2030, cuando hoy apenas se superan los 11.500 puntos.

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