Durante años, ha existido una especie de ley no escrita que se respetaba con creces en el mundo ciclista, que decía que el carril bici es un espacio de libertad donde las normas estrictas de la carretera se diluyen y la presencia policial es inexistente. Pero esta inmunidad es cosa del pasado, ya que cada vez son más los controles que se hacen en este tipo de vías para regular un método de transporte cada vez más usado.
La Dirección General de Tráfico y la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil han dejado claro que el Reglamento General de Circulación se aplica a todos los vehículos, tengan motor o pedales, y han comenzado a realizar controles específicos en estas vías reservadas. Y han pillado a muchos por sorpresa.
Un reciente operativo llevado a cabo por la Benemérita en las inmediaciones de Madrid ha sido un duro despertar para el colectivo ciclista. Los agentes, lejos de limitarse a las carreteras, establecieron un punto de verificación en uno de los carriles bici más concurridos de la zona, demostrando que también se les vigila y pueden ser multados.
¿Dónde fue el control?
El control tuvo lugar en el popular carril bici cercano al municipio de Colmenar Viejo, una arteria fundamental para los ciclistas madrileños que conecta con el anillo verde de la capital. Es un tramo de más de 20 kilómetros que muchos consideran un paraíso para rodar sin el peligro de los coches, pero que no es, bajo ningún concepto, un territorio sin ley. De hecho, en los últimos dos años, no son pocos los controles que la Policía ha hecho en esa zona para comprobar el correcto uso de casco y claxon en las bicis.
Multas por montar en bici con auriculares
Según relata la crónica de los hechos, de la que se hace eco el medio El Debate, los agentes de la Guardia Civil ocultaron el coche patrulla tras unos setos y la vegetación de la zona para no ser detectados a distancia. Una vez montada la vigilancia, el primer ciclista en ser interceptado fue un ciudadano australiano. Su infracción es una de las más habituales y peligrosas: circular con auriculares puestos. La normativa prohíbe terminantemente el uso de cascos o auriculares conectados a aparatos receptores o reproductores de sonido, ya que aíslan al conductor del entorno, lo que les impide escuchar cláxones de coches u otras bicis, sirenas o la aproximación de otros vehículos.
Al tratarse de un ciudadano no residente en España, la normativa exige el abono de la sanción en el acto. Ante la imposibilidad o reticencia inicial del ciclista, los agentes fueron tajantes con una frase que está dando la vuelta a internet: «La bici se queda aquí». La amenaza de inmovilización del vehículo es real y legal si no se garantiza el pago de la multa, lo que llevó al infractor a plantearse, irónicamente, que tendría que irse andando sin más remedio.
El caso es totalmente obligatorio
Al mismo tiempo que se multaba al ciclista extranjero, aparecieron en escena otros dos deportistas que también fueron detenidos, pero en este caso, por no llevar el casco puesto. Es crucial recordar que, en las vías interurbanas (carreteras y carriles bici fuera de poblado), el uso del casco homologado es obligatorio para todos los ciclistas, sin excepción por edad.
Y lo mejor es que, a pesar de no llevar casco, los ciclistas sí se preocuparon de adornar sus cabezas. Uno de ellos portaba una cinta de samurái, mientras que el otro se protegía la cabeza a modo de turbante. Pero claro, estos remedios no cumplen con la función del casco, por lo que la multa de 100 euros es totalmente aplicable. Y esa fue la sanción económica que se les puso.
Multas más comunes en bicis
- Uso de auriculares y móviles: están totalmente prohibidos y su uso se sanciona con 200 euros.
- Consumo de alcohol y drogas: Los ciclistas que den positivo en las pruebas tendrán multas de entre 500 y 1000 euros, pero sin retirada de puntos del carnet de conducir.
- No llevar el caso: Es totalmente obligatorio en vías interurbanas. La multa es de 100 €.
