Los pendrives o USB son dispositivos de gran utilidad que sirven para guardar todo tipo de archivos. Esa información queda almacenada en el caso de que queramos llevarla con nosotros a cualquier parte y así ahorrar espacio en el ordenador. Sin embargo, es necesario saber que estas unidades flash son muy fáciles de extraviarse e incluso podrían fallar de un momento a otro, lo que significaría la pérdida de datos muy valiosos. ¿Cuál es la alternativa?
Transferir información a un USB es como coser y cantar. Solo tienes que introducir el pincho USB en el puerto correcto de tu PC o portátil y arrastrar los archivos que desees desde tus carpetas a la unidad externa. Una vez completada la transferencia, lo desconectas. Sin embargo, tan rápido es realizar esta operación como perder todo lo que habías almacenado.
De acuerdo con esta explicación, las unidades USB pueden ejercer de solución para un tipo de respaldo local, pero también como un componente peligroso que puede dañarse con mucha facilidad. En estos casos, realizar copias de seguridad es una de las primeras cosas que debes hacer, pues no hay que fiarse del funcionamiento de este tipo de dispositivos. No obstante, existen otros sistemas de almacenamiento más robustos y sólidos que pueden suponer una mejor opción para tener a buen recaudo tus documentos.
Las unidades USB fallan con mayor frecuencia
Usar un USB para guardar archivos importantes puede ser bastante arriesgado, ya que estos accesorios no están diseñados para un almacenamiento a largo plazo. Es por ello que requiere ser precavido y previsible ante un fallo inesperado e introducir aquello que no consideres demasiado relevante, como fotos y vídeos de un viaje que has realizado recientemente o ficheros con contenido confidencial.
Los pendrives tienen fecha de caducidad y, en condiciones óptimas, pueden tener una durabilidad máxima de 10 años (algunos raramente llegan a los 15 años de vida) y hay modelos que soportan hasta 10.000 ciclos de escritura. Aun así, este plazo suele reducirse debido a factores externos, como la exposición al calor o a la humedad, o simplemente por la falta de cuidado.
Si un día enchufas tu memoria USB y todo lo que tenías almacenado no se reproduce, es el momento de comenzar a preocuparse. Su recuperación no es tarea fácil y tendrás que acudir a programas de terceros para volver a acceder con suerte a esa información. Pero lo cierto es que, en la mayoría de situaciones, resulta prácticamente imposible. Además, los USB son más propensos a contraer malware y otros virus, y conectarlos a una plataforma ya infectada puede ser suficiente para robar tus datos.
Los discos duros SSD como posible alternativa
El SSD (disco duro sólido) se ha convertido en una de las opciones más productivas cuando se trata de salvaguardar copias de seguridad. Estos sistemas suelen durar más que los USB convencionales, principalmente porque utilizan componentes de mayor calidad y controladores más avanzados. También hacen uso de una mejor gestión de las celdas de memoria (NAND flash) y distribuyen la escritura entre múltiples chips, mientras que las memorias USB lo hacen solo en uno de menor consistencia.
Por otra parte, otra de las soluciones que más se usan es el almacenamiento en la nube. Son muchas las aplicaciones que hay ahora mismo disponibles para tener controlados todos los documentos que subes a Internet y además con cifrado de seguridad. Por ejemplo, con Google Drive tienes un gran nivel de protección al disponer de un modelo de cifrado de tránsito que blinda tus archivos mientras viajan entre tu dispositivo y los servidores de Google.
