Pese a que las Smart TV son cada vez más grandes y económicas, muchas personas están optando por proyectores, debido a dos factores. En primer lugar, son mucho más baratos que antes, por lo que desde 50 euros, podemos tener uno en cualquier lugar. Y por otro lado, pueden proyectar una imagen de 200 pulgadas sin tener que pagar lo que cuesta una televisión así, y sin el problema de instalación o movilidad de la misma.
Sin embargo, pese a que estos son muy cómodos y baratos, el precio podría compensarse por otro lado, y es que no consumen lo mismo que una TV, y el gasto de luz podría triplicarse respecto a una Smart TV de dimensiones considerables incluso.
Cuánto gasta un proyector encendido
Lo primero en lo que habrá que fijarse es en la potencia de estos, ya que, al igual que una televisión o cualquier dispositivo electrónico, tienen un consumo, que dependerá de la necesidad y, además, de la eficiencia de los mismos, pudiendo ir desde una cantidad bastante pequeña, hasta un gasto considerabe.
Los más económicos podrían ser los que más gastan en relación a sus prestaciones. Por ejemplo, uno de Temu de 50 euros, es muy barato, sí, pero podría rondar los 300 W, y no por tener unos lúmenes muy altos, sino por la poca eficiencia, lo que además se reflejaría también en un sonido y calor excesivo por su parte.
Por norma general, dejando a un lado los más económicos, un proyector tendría, según las características, los siguientes consumos:
- Proyector pequeño o portátil: 150–250 W
- Proyector doméstico normal: 250–350 W
- Proyector potente (muchos lúmenes): 300–400 W o más
Si lo comparamos con una Smart TV actual, como una TD Systems de 50 pulgadas, vemos que hay diferencias notables, pues para ser ya una televisión interesante, su consumo ronda los 71W, es decir, unas 4 veces menos que un proyector medio.
Esto significa que, si usamos ambos dispositivos durante varias horas al día, la diferencia en la factura eléctrica puede empezar a notarse con el paso de los meses. Por ejemplo, imaginemos un uso medio de 4 horas diarias. Un proyector estaría consumiendo aproximadamente 1,2 kWh cada día. En cambio, una televisión de 70 W consumiría alrededor de 0,28 kWh en el mismo tiempo.
Si llevamos esto a un mes completo, el proyector podría alcanzar unos 36 kWh, mientras que la televisión se quedaría cerca de los 8,5 kWh. Dependiendo del precio de la electricidad en cada momento, esa diferencia puede traducirse fácilmente en varios euros adicionales cada mes solo por el uso de uno u otro.
Es cierto que, si nos ahorramos mucho entre la compra de un proyector y una TV, y encima tenemos la ventaja de poder tener un cine en casa, puede compensar, sin embargo, a la larga, el consumo de luz de uno y otro es notable, y no podemos dejarlo pasar. Al menos, tenerlo en cuenta.
Aunque también hay que tener en cuenta otro factor importante: la tecnología de iluminación del proyector. Los modelos con lámpara tradicional suelen consumir más y, además, requieren cambiar la lámpara cada cierto número de horas. En cambio, los proyectores con tecnología LED o láser suelen ser más eficientes energéticamente y duran mucho más tiempo, aunque su precio inicial suele ser más elevado.
En definitiva, elegir un buen modelo, a la larga, puede resultar más barato, por lo que si somos de los que vemos muchas películas, series y programas, puede que perder unos minutos en mirar bien esto, sea importante.
