En los últimos tiempos, el cambio de contraseña ya no es necesario de forma periódica, como se estaba haciendo. Las recomendaciones de seguridad han sufrido diferentes modificaciones. Tanto es así, que los expertos en seguridad no aconsejan poner nuevas contraseñas cada poco tiempo. Entonces, ¿cuál es la recomendación actual?
Por más que creas que es conveniente poner una nueva contraseña para tus cuentas cada 30, 60 o 90 días, ya no es así. Con el paso del tiempo, las directrices de contraseñas han variado. Si sigues las recomendaciones publicadas por el NIST (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología), puedes ver como el hecho de poner nuevas claves cada poco tiempo ya no es obligatorio.
¿Qué aconsejan los expertos?
Uno de los consejos básicos que se llevan repitiendo con el paso de los años es el hecho de modificar las claves de las cuentas de forma periódica. La recomendación estándar era cada 30 días. Y, en algunos casos, podría extenderse a dos, tres o hasta seis meses para cumplir con un estándar bueno de seguridad. Sin embargo, esto ya no es así.
La nueva estrategia es diferente. El NIST, por ejemplo, asegura es mejor no cambiar las contraseñas con frecuencia. Más que nada porque aumenta el riesgo de que los usuarios opten por usar contraseñas que sean débiles o más predecibles.
Hoy en día, los usuarios están suscritos a una gran cantidad de plataformas y servicios. Por lo que el hecho de modificar todas las claves no es buena idea. Sobre todo porque se pierde la esencia de crear nuevas contraseñas que realmente sean robustas.
Esto se debe a lo que se conoce como el fenómeno de «fatiga de contraseñas». Es una respuesta cognitiva ante la gran carga de información. Por esto, se suele buscar simplificar esta tarea, provocando que se recurran a patrones predecibles.
Medidas de seguridad adicionales
Además de no modificar las claves constantemente, hay otra serie de medidas de seguridad adicionales que se deben aplicar para no correr riesgos. Estas son las recomendaciones de los expertos:
- Usar contraseñas largas y únicas con un mínimo de 12 caracteres que combine letras mayúsculas, minúsculas y caracteres especiales.
- Activar siempre que se pueda la autenticación en dos pasos (2FA) o multifactor.
- Usar un gestor de contraseñas fiable que permita almacenar las claves en un lugar seguro. Además de que te pueden ayudar a crear contraseñas robustas desde cero.
- Estar pendiente de si tus claves se han filtrado en Internet. Puedes usar herramientas online como haveibeenpwned para comprobarlo en cualquier momento.
Solo cuando hay indicio de riesgo
Aunque te resulte raro, ya solo se aconseja cambiar las claves de tus cuentas cuando hay cierto indicio de riesgo. Es decir, si se trata de una contraseña que se ha visto comprometida. Por ejemplo, en caso de que se haya filtrado en Internet o, por otra parte, si ya la habías reutilizado anteriormente.
También debes estar pendiente si notas algún tipo de actividad inusual en tus cuentas o servicios. Si es así, hay que modificar la contraseña de manera inmediata. Y todo porque podrían suplantarte tu identidad o perder el acceso por completo a dicha cuenta.
¿Y si es una contraseña que viene por defecto?
Ante estos casos, es lo primero que hay que hacer. Uno de los ejemplos más claros se encuentra en los routers. Estos dispositivos vienen con una contraseña ya de serie, y aunque para muchos usuarios sea más que suficiente porque creen que es segura, no es así. Es por ello por lo que, si te encuentras ante un caso así, tendrás que poner sí o sí una nueva para evitar que terceras personas puedan acceder con mayor facilidad.
