Muchos ya están pensando en poner el aire acondicionado este verano, pero el problema es que hay usuarios que tienen alergia. Si eres de los afectados, ten claro que, antes de nada, es mejor revisar estos tres detalles que pueden resultar clave. Sobre todo si no quieres empeorar nada más encenderlo.
Está claro que este tipo de productos se han convertido en el mejor aliado para luchar contra las altas temperaturas. Sin embargo, es posible que en tu caso no sea así. Todo va a depender de si tienes o no alergias. En caso de que no quieras sufrir más de la cuenta, antes de ponerlo en marcha por primera vez este verano (o incluso antes), lo cierto es que resulta imprescindible que compruebes más de un elemento de este dispositivo.
No te olvides de limpiar los filtros
Por mucho que lo hicieras el verano pasado, tienes que volver a limpiarlos. Más que nada porque se sigue acumulando el polvo y la suciedad, por mucho que creas que no es así. Ya no solo afectará a su rendimiento en general, sino que va a ser peor para ti si tienes alergia.
El simple hecho de que estén limpios hace posible que el dispositivo no expulse el polvo que se ha acumulado. Lo que hace posible que expulse directamente aire limpio. De esta forma, no notarás ningún síntoma.
Lo ideal es lavarlos (pero tienes que comprobar que se puedan mojar). Con agua templada y jabón es más que suficiente. Y en caso de que tengas mucha alergia, tendrás que repetir el proceso de manera habitual (cada tres semanas, por ejemplo, o incluso menos). Pero si no se pueden mojar, entonces solo puedes optar por usar un paño de microfibra suave para retirar toda la suciedad de los filtros.
Para que te hagas una idea, los modelos de filtro que son de nailón o plástico sí que se pueden mojar. En cambio, los de carbón activo no. De lo contrario, ya tendrías que ir encargando un nuevo filtro para el aire, puesto que se estropean. Para salir de dudas, solo tienes que mirar el manual de instrucciones, la parte del mantenimiento. Ahí te mostrará si es o no posible mojarlos.
Una de las claves es ventilar la habitación
Aunque es importante estar pendiente de la limpieza de los filtros del aparato, no es todo. Una de las claves para que no te afecte tanto la alergia es la ventilación de la habitación. Lo suyo es que, cada día, te preocupes por ventilar entre 10 y 15 minutos como recomiendan los propios expertos. Este es el tiempo suficiente con el que se consigue reemplazar el aire interior de la sala. No obstante, si vas a hacerlo, intenta que sea al mediodía o por la noche, ya que es cuando el nivel de polen suele ser más bajo.
Mucho ojo con la temperatura
Otro de los factores que no puedes perder de vista es la temperatura a la que pones el aire acondicionado. Hay más de un aspecto negativo, por ejemplo, por el simple hecho de dormir con el aire acondicionado encendido: sequedad de mucosas; ojo, boca y piel más secas; y lo más importante es que puede agravar las alergias respiratorias.
Por tanto, si quieres dormir en verano con el aire encendido, lo suyo es que controles bien la temperatura. Lo recomendable es que esté entre 23-25 grados, con este nivel de temperatura llegarás a evitar ponerte peor de la alergia. Y, por otro lado, procura que el flujo de aire no vaya directo a ti, ya que también te puede perjudicar.
