El Ayuntamiento de la capital ha decidido apretar el acelerador en su política de videovigilancia y ha confirmado que desplegará muchas más cámaras en sus calles, para superar las 400 unidades activas actualmente. Lo hacen con el fin de garantizar la seguridad de una de las ciudades más importantes de Europa.
En la última Junta de Gobierno de 2025, cuyos detalles han trascendido ahora, Inma Sanz, vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, ha reconocido que la tecnología será el brazo armado de la Policía Municipal para recuperar la sensación de control en todos los barrios de la capital.
Según la información recogida por El País, Madrid estará totalmente vigilada, sobre todo para controlar el comercio de drogas o el vandalismo, unos problemas que en según qué barrios se han enquistado. Y sobre esto se construyen los nuevos objetivos.
¿Dónde se han instalado las cámaras?
La elección de las zonas en las que se instalarán las nuevas cámaras responde a un análisis de criminalidad, gracias al que se puede ver qué zonas necesitan ser reforzadas. El plan confirmado por el consistorio incluye la instalación inminente de nuevos dispositivos en cuatro zonas: Azca, la plaza de Tirso de Molina, la zona de Oporto y la plaza de Jacinto Benavente.
Analizando estas ubicaciones desde una perspectiva de seguridad urbana, la decisión tiene mucho sentido:
- Azca: Es el corazón financiero de Madrid y se podría decir que tiene una doble vida, ya que de día es un centro de negocios, pero sus bajos laberínticos se transforman de noche en un foco de conflictos vinculados al ocio nocturno y reyertas de bandas latinas. Además, hay bastantes personajes sin hogar viviendo en la zona. Las cámaras aquí tratarán de eliminar los puntos ciegos de los que se aprovechan los delincuentes.
- Tirso de Molina y Jacinto Benavente: En plena almendra central, estas plazas han experimentado un repunte de inseguridad relacionado con robos a turistas y venta de drogas.
- Oporto: Es un nudo de comunicaciones vital en el distrito de Carabanchel que requiere una monitorización de flujos de personas para prevenir la delincuencia callejera.
Estas nuevas incorporaciones se suman a una red que ha crecido exponencialmente en los últimos dos mandatos. Como recordaba Sanz, en el mandato anterior se instalaron 111 dispositivos, y recientemente se han activado otros en puntos neurálgicos como la Plaza del Dos de Mayo (16 cámaras) para controlar el botellón, la Plaza Elíptica (15 cámaras) o la siempre concurrida Puerta del Sol, que ha sumado cuatro nuevas cámaras a su ya vigilado perímetro.
¿Necesita Madrid tanta vigilancia?
Las cámaras que ya están operativas, como las 14 del parque de Pradolongo en Usera, las 5 del Parque Calero en Ciudad Lineal o las 18 de la conflictiva calle Cullera en Latina, son el mejor banco de pruebas. En esta línea, El País cita que los resultados son «plenamente satisfactorios».
En el caso de la calle Cullera, un punto históricamente vinculado a la conflictividad vecinal y la ocupación, la presencia de cámaras de alta resolución ha funcionado como un muro de contención. «Están siendo muy disuasorias y han ayudado a esclarecer algunas situaciones delincuenciales», aseguró la delegada.
