La tendencia de crear caricaturas por medio de chatbots de inteligencia artificial crece por momentos. Las redes sociales se han inundado en las últimas semanas de imágenes que añaden un filtro animado y pintoresco. Ya sea a través de Instagram, Facebook. X (Twitter) e incluso en los estados de WhatsApp. Sin embargo, este acontecimiento viral puede llegar a ser más peligroso de lo que crees y los expertos en ciberseguridad han comenzado a encender la voz de alarma.
ChatGPT se ha posicionado como una de las herramientas imprescindibles para realizar cualquier acción en un santiamén. Este simplificador de tareas gestiona cada una de tus peticiones con un lenguaje natural y comprensivo, lo que indica que no hace falta adquirir grandes conocimientos para enviar instrucciones de una forma sencilla y rápida. Tan solo basta con escribir qué es lo que quieres obtener y en unos pocos segundos se invocará la respuesta.
Sin embargo, no todo es oro lo que reluce. Si nos remontamos unos meses atrás, posiblemente recuerdes lo popular que se hizo personalizar imágenes en la herramienta de OpenAI añadiendo rasgos del estilo Studio Ghibli. Pues bien, esto suponía uno de los grandes riesgos para la privacidad de quien lo probase. En este mismo contexto, se suma la viralización de las caricaturas, que ahora mismo es un problema generalizado que afecta gravemente a los datos de cada persona.
¿Por qué crear una caricatura puede llegar a ser tan peligroso?
Hoy en día, crear un diseño caricaturesco es más fácil de lo que imaginas. Subes una foto a ChatGPT (o a cualquier otro chatbot) y le pides que elabore una caricatura basada en la misma. También puedes omitir la fotografía y aportar una descripción más detallada. En este caso, tendrás que incluir un análisis basado en tus gustos y deseos para que el resultado sea más preciso y convincente. Sea como fuere, es evidente que estás aportando más información de la que deberías. Esto significa que lo que podría ser un momento divertido se convierta en una situación comprometida.
Aun así, el inconveniente puede acrecentarse todavía más, si cabe, cuando esa misma imagen la compartimos por las redes sociales. En ese instante estaremos ofreciendo una publicación a partir de la cual se llega a recabar todo tipo de elementos sensibles. Por ejemplo, es muy común subir a las redes sociales caricaturas sobre el puesto de trabajo que se ejerce actualmente, de cuyo producto se pueden extraer los siguientes fragmentos:
- Conocer dónde trabajas y cuál es la profesión que desempeñas.
- Identificar tus rasgos físicos.
- Saber cuáles son tus gustos y preferencias.
Sin duda, todos ellos pueden ser perjudiciales para tu seguridad. Ceder datos confidenciales a terceros puede suponer un peligro constante, ya que es posible su recopilación para utilizarse malintencionadamente. Son situaciones que suelen posicionarse en tu contra si un ladrón informático decide suplantar tu identidad al apropiarse del nombre completo, dirección e incluso de tu teléfono.
El problema está en los metadatos
OpenAI confirma en su política de privacidad que todo aquello que compartes con ChatGPT, ya sea texto, imágenes o documentos, se almacena durante un tiempo para que la IA aprenda de todos tus hábitos y mejore así la calidad de su servicio. No se sabe a ciencia cierta hacia dónde se dirige ese contenido y si se trata de un sistema de cifrado que fortalezca la confidencialidad del usuario.
Si nos ceñimos a los metadatos, pueden ser utilizados para engañar a las plataformas de reconocimiento facial, ya que a día de hoy recoger datos biométricos es una de las prácticas más redundantes de los ciberestafadores. Pero también esta información estructurada que se genera con la compartición de imágenes suma una ficha técnica en la que se visualizan términos de ubicación geográfica, la fecha de creación o el tamaño del archivo.
¿Qué hacer para protegerme?
Desde empresas de ciberseguridad, como Kaspersky, señalan que lo esencial es llevar a cabo estas indicaciones:
- Lee los términos y condiciones de privacidad de la aplicación IA.
- Evita compartir imágenes personales.
- Verifica los permisos que solicita el chatbot.
- Utiliza un software de seguridad o antivirus para combatir el malware y otras amenazas cibernéticas.
