Después de rodearse de polémica y de sufrir una caída importante en su volumen de usuarios, OpenAI ha tenido que hacer una puntualización. La empresa de ChatGPT, recientemente elegida para colaborar con el Gobierno de Estados Unidos, evitará que su IA sea utilizada para la vigilancia de los ciudadanos.
Hace unos días, Estados Unidos decidió dejar de lado el uso de Claude, de Anthropic, por ser una IA demasiado “woke” y, contra todo pronóstico, optó por colaborar con OpenAI. Eso generó un efecto particular. Porque mientras la popularidad de OpenAI se ha ido reduciendo en las últimas horas, la de Claude ha aumentado. Ha aumentado tanto que incluso ayer tuvo una caída.
OpenAI da explicaciones
La IA de OpenAI será utilizada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Como te indicamos, la mera noticia hizo que los peores temores de algunos ciudadanos se materializaran. ¿Estaba su Gobierno planeando un sistema de vigilancia como el que tiene China u otros países? El uso de la IA de OpenAI podría haber sido crítico en este sentido.
No obstante, en las últimas horas de ayer lunes 2 de febrero, OpenAI explicó cuáles son las medidas que van a introducir. Así, han indicado que van a dotar a su IA de sistemas de protección que evitarán que el Departamento de Defensa pueda utilizar su inteligencia artificial para realizar ese problemático y temido control de los ciudadanos.
Un cambio de última hora
Cuando el acuerdo con el Pentágono se anunció a final de la semana pasada, OpenAI especificaba unos términos de uso distintos. En los originales, el Gobierno estadounidense tendría la oportunidad de utilizar su IA para cualquier objetivo legal. Si bien también se habían incluido algunas especificaciones para evitar que Estados Unidos abusara de su inteligencia artificial, el documento original era demasiado flexible y le proporcionaba a Defensa mucho más poder del deseado.
Como en OpenAI han visto que la opinión del público ha sido contundente, han reescrito su acuerdo con el Departamento de Defensa. Así, han incorporado una cláusula que indica que “los sistemas de IA no deben ser usados intencionadamente para vigilancia doméstica de ciudadanos y personas estadounidenses». Además, OpenAI hace referencia a varias leyes federales que apoyan a la empresa de IA para incorporar esta cláusula y así evitar males mayores que se pudieran producir a largo plazo.
Entre las especificaciones del nuevo contrato, también queda registrado que el Gobierno estadounidense no podrá llevar a cabo la vigilancia, rastreo o monitorizado deliberado de los ciudadanos. También indica que no podrán hacerlo incluso con el uso de información personal identificable que hayan obtenido de una manera comercial. De esta manera, OpenAI está intentando blindarse ante la que se ha tratado de una de las respuestas más negativas por parte del público.
Desde el Gobierno, les han asegurado a OpenAI, incluyendo a su máxima cabeza visible, Sam Altman, que no compartirán su tecnología de IA con sus agencias. Esto significa que organizaciones como la National Security Agency no tendrán capacidad para utilizar los recursos de IA que OpenAI va a poner en sus manos como fruto de este importante acuerdo. No obstante, no todos los usuarios están confiados por los resultados que tendrá este tipo de colaboración.
OpenAI trata de mantener el liderazgo
Durante muchos meses, ChatGPT ha sido la referencia en el mercado de la IA. Pero, cada vez más, se está encontrando con herramientas rivales que están atacando con un rendimiento de alto nivel. Ha ocurrido tanto a nivel de asistente como en lo relacionado con la generación de imágenes o vídeos. Ya sea con Nano Banana 2 de Google o con SeeDance 2.0, ha quedado claro que OpenAI no se puede dormir, porque sus rivales están ofreciendo alternativas de gran valor.
Debido a esto y a la presión que tienen en el mercado de la IA, OpenAI ha optado por intentar suavizar y arreglar con rapidez todo el desaguisado producido con el Gobierno. Por el momento, la explicación que han dado debería calmar los ánimos y que los usuarios dejen de eliminar sus cuentas. En principio, toda posibilidad de vigilancia ciudadana habría quedado descartada.
