Con el aumento de las temperaturas y la sequedad del verano, los incendios forestales se han convertido en un riesgo más frecuente y cercano. De hecho, esta semana han sido varios los incendios a gran escala que han causado estragos en buena parte de la península ibérica, y aunque la probabilidad de que un fuego afecte directamente a los vehículos en carretera es baja, la prudencia es fundamental.
Por eso, mantener la calma y actuar con sentido común puede marcar la diferencia entre una anécdota y un desastre, y es ahí donde la Dirección General de Tráfico quiere arrojar algo de luz, con una serie de recomendaciones que todo conductor debe manejar.
Antes de enfrentarte a cualquier situación de riesgo, hay medidas preventivas que conviene adoptar, como son llevar agua en el coche, mantener la batería del móvil cargada y planificar rutas alternativas cuando circulamos por zonas con alto riesgo de incendio. Aunque pueden ser cosas básicas, hay que tenerlas siempre en mente, ya que pueden facilitar una rápida y segura reacción en caso de emergencia.
Qué hacer en caso de incendio mientras conduces
Si el fuego aparece de manera inesperada mientras conduces, estas son las directrices que ordena seguir la DGT:
- Nunca, bajo ningún concepto, se debe intentar atravesar el fuego.
- Debes buscar un lugar seguro para detener el vehículo. Lo ideal es elegir un espacio alejado de las llamas, preferiblemente en dirección contraria al viento y sin vegetación alrededor. Si esto no es posible, conviene estacionar en una zona ya quemada o, si se circula por terrenos sin asfalto, buscar carreteras pavimentadas que actúan como cortafuegos naturales.
- Una vez detenido el coche, encender las luces de emergencia es fundamental para alertar a otros conductores, ya que la visibilidad se verá reducida por el humo.
- Si es imprescindible avanzar unos metros más, se debe reducir la velocidad y mantener una distancia prudente respecto a otros vehículos para evitar colisiones.
- Llamar a los servicios de emergencia es imprescindible para informar de la situación y recibir instrucciones.
- Si te ves obligado a abandonar el coche, hay que protegerse. Cubrir la piel y las vías respiratorias es vital, y alejarse del fuego siguiendo la ruta más segura posible puede salvar la vida.
La rapidez en la reacción y la atención a las indicaciones de los cuerpos de emergencia marcan la diferencia entre un susto y un accidente grave.
Los incendios no solo son peligrosos por el fuego directo, sino también por actos aparentemente menores que pueden provocarlos. Arrojar colillas desde un coche, además de ser una conducta irresponsable, puede provocar desastres ecológicos y económicos. La legislación española sanciona este acto con multas de hasta 500 euros y la retirada de seis puntos del carnet de conducir. Nunca hay excusa para descuidar esta norma, especialmente durante los meses de mayor riesgo.
El propio vehículo puede convertirse en un riesgo si se detiene sobre vegetación seca. Las averías mecánicas, el calor acumulado y los bajos del coche pueden provocar un incendio incluso después de haber pasado un tiempo estacionado. Recientemente, tenemos el caso de un rally en Ibiza donde un coche provocó fuego al detenerse sobre la maleza, o sin ir más lejos, el incendio de Navalacruz, en Ávila. El calor, la sequedad y un descuido puntual forman un peligroso cóctel que puede generar consecuencias devastadores y a quemar miles de hectáreas. Por eso, siempre que sea posible, aparcar sobre superficies asfaltadas es la opción más segura.
Actuar con calma y previsión, así como respetar las normas de prevención y estacionamiento, puede salvar vidas y evitar daños materiales irreparables. La combinación de sentido común, responsabilidad y preparación personal es la mejor defensa frente a los riesgos que plantean los incendios en carretera.
