Las redes móviles están muy lejos de saturarse en España

Las redes móviles están muy lejos de saturarse en España

Redacción

Según los grandes operadores, las redes de banda ancha móvil podrían colapsarse si continúa el ritmo ascendente de acceso a conexiones móviles y no se limita el tráfico de éstas. Sin embargo, en nuestro país parece poco probable que se llegue a tal saturación dado el actual panorama y que ya existe el límite en las conexiones a banda ancha móvil.

Las alarmas saltaron después del mensaje que lanzó Julio Linares, consejero delegado de Telefónica, en el que aseguraba que las tarifas planas móviles son cosa del pasado. Nada más cierto porque en la actualidad en nuestro país no existen realmente tarifas planas para conexiones móviles ya que todos los operadores imponen límites y una vez sobrepasados ralentizan las conexiones o pasan a cobrar por mega extra consumido.

El miedo al colapso de las redes incentivó su discurso, al que se sumaron otros operadores como Yoigo y Vodafone. No obstante, como publica Antonio Lorenzo en elEconomista.es, no hay que temer a esta saturación en España por diversos motivos, el primero de ellos es que los propios operadores son los principales interesados en evitar el colapso. Tampoco parece probable que los usuarios saturen la red descargando archivos voluminosos (como películas o videojuegos), entre otras cosas porque los propios dispositivos móviles no pueden albergarlos y en el caso de estos últimos están destinados más para ordenador que para teléfono.

Escasísimo número de usuarios intensivos de Internet móvil

Lejos de la creencia que intentan imponer los operadores, las llamadas a través de VoIP no congestionan la red ya que en una hora tan sólo se consumen entre 10 y 12 megas. Este consumo se mueve en la media del usado por el usuario medio español, cuyo uso de Internet móvil es incluso inferior a los países más avanzados en Europa. La media de consumo mensual es de 50 megas, mientras que la minoría que realiza un uso intensivo pocas veces supera 1 GB al mes, dado que la velocidad que se ofrece tampoco es la más propicia para descargar contenidos de gran volumen.

Asimismo, la gran mayoría de los usuarios no llega al límite mensual, por lo que difícilmente congestiona las redes. En ocasiones, los clientes que contratan tarifas de 5 GB apenas llegan a consumir 1 GB, aunque pagan como si consumiesen 5 GB. Lo mismo sucede con límites más bajos, por lo que quizá sería conveniente para los operadores no emitir semejantes quejas (recordemos una vez más que sólo el 5% de los usuarios de banda ancha móvil es consumidor intensivo) ya que cobran por algo que el usuario escasas veces consume.

Por otro lado, el "crecimiento exponencial" del que alertan los operadores no es tal. El pasado año el aumento en el tráfico móvil se acercó al 30% respecto al anterior y probablemente este mismo año siga la línea esperada. En todo caso, y gracias a las nuevas frecuencias que se habilitarán en 2011 para la banda ancha móvil, ésta sufrirá una descongestión que permitirá aumentar velocidades y proporcionar acceso a Internet móvil muy lejos de un hipotético colapso. Los motivos son más que suficientes para que no cunda el pánico sobre el fin de unas tarifas planas que de por sí ni existen en nuestro país.