Windows 8 no evita que Microsoft siga apostando por Windows 7

Windows 8 no evita que Microsoft siga apostando por Windows 7

Claudio Valero

Windows 7 es quizá el sistema operativo de Microsoft que más ha gustado a los usuarios en los últimos tiempos. Además, la controvertida llegada de Windows 8 no ha servido para convencer a los usuarios a dar el salto al nuevo sistema operativo. Microsoft tenía previsto dejar de comercializar ordenador con Windows 7 en octubre de 2014 pero parece que han reconsiderado su posición y ha desaparecido la fecha límite de comercialización de este sistema.

Nuestros compañeros de SoftZone nos aclaran que Microsoft seguirá vendiendo Windows 7 durante más tiempo del previsto. Informes internos de la compañía de Redmond señalaban el 30 de octubre de 2014 como fecha límite para comercializar ordenadores con Windows 7 pre-instalado. Esta información se podía consultar en el apartado Windows lifecycle de la web de Microsoft.

En este apartado de la web de la compañía de Redmond podemos ver como el fin del soporte de Windows XP sigue los planes previstos para el 8 de abril de 2014, el de Windows Vista el 11 de abril de 2017 y el de Windows 7 el 14 de abril de 2020. En el caso de Windows 8, la versión más reciente del sistema, contará con soporte hasta el 10 de enero de 2023.

Más abajo podemos ver la fecha en que dejarán de comercializarse equipos con el sistema operativo pre-instalado. Windows XP dejó de comercializarse en octubre de 2010 mientras que Windows Vista hizo lo propia en octubre de 2011. En principio, Windows 7 debía dejar de comercializarse el 30 de octubre de 2014, en menos de un año, pero parece que Microsoft ha reconsiderado su postura.

Si consultamos ahora la web de Microsoft, podemos ver que la fecha límite para comercializar ordenadores con Windows 7 pre-instalado es “To be determined”, es decir, que por ahora no se sabe cuándo será el momento en que deje de venderse este sistema operativo.

Windows 7 fecha venta

Entre las causas para este cambio de rumbo, los expertos apuntan a dos motivos principalmente. En primer lugar, la baja aceptación de Windows 8 frente a lo esperado por la compañía. Microsoft no cree que sea el momento de encarar el mercado solo con Windows 8 como bandera. En segundo lugar, la reticencia de las empresas a actualizar a Windows 8, lo que podría abrir la puerta a la incorporación de Windows 7 en algunas instalaciones.