¿Es un riesgo que Android crezca tanto?

¿Es un riesgo que Android crezca tanto?

Redacción

El impresionante crecimiento de Android como sistema operativo móvil plantea un futuro incierto a los agentes implicados en el sector. Tanto operadores como desarrolladores y los propios usuarios podrían verse perjudicados en un futuro ante la falta de alternativas.

El periodista especializado en telecomunicaciones Ignacio del Castillo trata en su blog el futuro a largo plazo que puede deparar al sector móvil ante el gran ritmo de crecimiento de Android y cómo los operadores, impulsores en gran medida de esta realidad, podrían ser algunos de los perjudicados por esta estrategia. Cierto es que el sistema operativo de Google no monopoliza los dispositivos móviles, puesto que Apple también tiene mucho que decir en este sentido, pero igualmente la situación de duopolio tiene sus desventajas.

Los operadores, que han aportado miles de millones en la subvención de equipos con Android, se pueden ver en manos de compañías como los fabricantes Android sobre los que no tiene ningún control. Un ejemplo es el caso de Samsung y cómo está ampliando su ecosistema de dispositivos más allá de los smartphones, con tabletas, cámaras y televisores inteligentes que se apoyan en esta plataforma. Dichos equipos pueden llegar a convertirse en competencia directa de los operadores con sus nuevos servicios cuando han sido estos mismos quienes les han colocado en esta posición dominante.

No obstante, el dominio de Android también podría ser perjudicial para los fabricantes, puesto que otorga un inmenso poder a Google y si acaba imponiéndose con rotundidad sobre Apple o Microsoft y su Windows Phone tendría un poder absoluto para beneficiar en este caso al fabricante por el que apostó hace más de un año: Motorola. Aunque por ahora ha repartido sus terminales Nexus entre distintos fabricantes podría darse el caso de lanzarlos únicamente con Motorola y con añadidos que no integraría en otros fabricantes, que se verían por detrás de la compañía estadounidense.

Una situación similar se da con los consumidores y los desarrolladores de aplicaciones. En el caso de las aplicaciones que ahora ofrece de forma gratuita como Google Maps o Navigation podría darse el caso de llegar a cobrarlas si no existe alternativa a su altura. Igualmente, contaría con más poder para modificar la política de aplicaciones y decidir cuáles entran en Google Play y cuáles se quedan fuera, más en la línea de la estrategia que sigue Apple con su tienda.

Como bien indica Del Castillo, aunque muchos lectores duden de que a largo plazo ésta sea la situación que se dé, «la historia nos enseña que quien tiene el poder, si no tiene un contrapoder, tiende a ejercerlo y cuanto más absoluto es ese poder, más lo es su ejercicio«. Será dentro de unos años cuando veremos si finalmente Google acaba devorando al resto de agentes implicados en el negocio o si surgen nuevas alternativas que impidan esta posibilidad.