Las operadoras asumirán el coste de evitar interferencias entre la TDT y el 4G

A partir del 1 de enero, la liberación de la banda de frecuencia de 800 MHz para ser usada por las redes de telefonía 4G debe ser una realidad contrastada. Pero el cambio de frecuencias puede suponer la aparición de interferencias en el servicio de la TDT causadas por las estaciones de comunicaciones móviles. Las operadoras estarán obligadas a velar para que eso no ocurra.

Cuando el ministro Soria anunció de manera oficial el nuevo reparto del dividendo digital, con la liberación de la banda de frecuencias de 800 MHz que hasta este año estaban siendo usadas para las emisiones de Televisión Digital Terrestre (TDT), muchos se preguntaron si ese cambio traería consigo nuevos problemas en forma de costes y molestias para los ciudadanos. De momento, ya se ha puesto en marcha el plan de ayudas anunciado por el cuál todas aquellas edificaciones que deban adaptar la antenización a la nueva TDT, pueden tramitar la solicitud de subvenciones siempre que cuenten con los requisitos para ello.

Pero los problemas pueden no limitarse a esto, ya que la puesta en marcha de la estaciones base de los nuevos servicios de comunicaciones 4G para la banda de 800 MHz puede  generar interferencias en las emisiones de la TDT. Ante la posibilidad de sumar un nuevo gasto para poner solución a este hipotético problema, tanto Telefónica como Vodafone y Orange –las operadoras que cuentan con licencias para el 4G en la banda de 800 MHz, serán las encargadas de desarrollar actuaciones preventivas para evitar que la población se vea afectada por una incompatibilidad de servicios. En el caso de que los ciudadanos registren algún tipo de anomalía o problema, podrán dirigirse específicamente a la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (SETSI) para reclamar esto.

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Las operadoras deberán evitar las interferencias entre el TDT y el 4G

Según un proyecto de orden ministerial que va a ser debatido el próximo miércoles 3 de diciembre, las operadoras deberán velar porque se mantengan las condiciones idóneas del servicio tanto antes del despliegue  como posteriormente, ya sea instalando las estaciones base en lugares donde causen las mínimas molestias posibles o adaptando las instalaciones y emisiones mediante la instalación de filtros o reguladores. Las operadoras seguirán pagando la factura de la liberación de la banda de 800 MHz y tendrán que ser las encargadas de crear un centro de atención a la ciudadanía para recoger y tramitar las quejas en el caso de que se produzcan interferencias entre la TDT y el 4G.