La precisión del GPS de nuestros dispositivos puede fallar en un momento dado por diferentes motivos. A veces, tiene que ver por las interferencias de la señal en el entorno urbano o incluso la funda del aparato. Lo notaríamos si en un mapa pone que estamos en un sitio distinto a nuestra verdadera ubicación y puede ser un problema para ciertas funciones de tu smartwatch o móvil.
La tecnología GPS (Global Positioning System) significa «Sistema de Posicionamiento Global» en español y sirve para determinar la ubicación exacta de un dispositivo a través de una red de alrededor de 30 satélites que orbitan la Tierra. Este sistema de navegación lo usan multitud de relojes inteligentes, smartphones u otros aparatos, pero las interferencias pueden provocar que no funcione correctamente.
¿Cómo funciona el GPS en tu dispositivo?
A diferencia de lo que muchos usuarios creen, los aparatos con GPS no envían las señales al espacio para indicar donde están. Ese proceso supondría un gasto enorme de batería. En lugar de eso, solo «escuchan» las ondas que envían los satélites. Cada orbitador tiene un reloj atómico preciso que sirve para que tu móvil o reloj mida el tiempo y, al poco rato, recibe la señal de otro, lo que hace que pueda calcular la distancia. Normalmente, los problemas de precisión están relacionados con una señal GPS débil que puede deberse a interferencias.
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¿Qué puede causar interferencias?
Si tienes un dispositivo con tecnología GPS cuyos resultados están siendo imprecisos, puede deberse a diversas razones:
- Obstáculos físicos. Los edificios altos, túneles, árboles, las paredes… Todos estos elementos pueden suponer un problema a la hora de que tu smartwatch o teléfono inteligente reciba bien la señal GPS. Eso se debe a que esta puede rebotar antes de llegar y que el aparato se confunda sobre la posición real en la que se encuentra.
- Accesorios del aparato. Además de los obstáculos de tu entorno, también hay accesorios que colocas al reloj o móvil que puede interferir entre la señal satelital y el dispositivo. Por ejemplo, una funda o correas de metal. Estos artefactos pueden bloquear o debilitar las ondas de radio que llegan a la antena interna.
- Interferencias electromagnéticas. Si otros aparatos electrónicos emiten señales en frecuencias cercanas a las del sistema GPS, podrían complicar la recepción. También puede ocurrir con tormentas solares intensas.
¿Cómo combatir los fallos GPS?
Lo primero que deberías probar si notas que la precisión del GPS de tu móvil o smartwatch va mal es alejarte de los obstáculos de tu entorno. Es decir, si estás dentro de una arboleda, trata de alejarte e ir a una zona más despejada. Haz lo mismo si estás rodeado de edificios alto: dirígete a un área donde la señal satelital no tenga que pasar por una especie de «laberinto» para llegar a tu dispositivo para ubicarte.
Con el fin de facilitar la tarea al aparato, asegúrate de que este está quieto durante algunos minutos. De esta manera, lograrás que se conecte a más satélites y cree un vínculo más estable. También puedes aprovecharte del GPS asistido, usando la red de las torres de telefonía a través de la activación de datos móviles al principio.
Si la señal sigue sin detectarse correctamente, retira los accesorios metálicos o fundas del dispositivo. En el caso de que detectes una mejora al conocer tu ubicación, puede que se deba a que el material del que está hecho ese añadido no es compatible con la recepción GPS. Para que no interfiera en la conexión con los satélites, es mejor usar productos de silicona o tela.
La señal que emiten los satélites del sistema GPS es bastante débil y cualquier dispositivo electrónico emite un ruido electromagnético que, por muy ligero que sea, puede dificultar la precisión. La solución es guardar una distancia física de unos 20-50 centímetros con otros aparatos. Por ejemplo, alejar el móvil de la pantalla del coche o de una cámara digital, puede mejorar la recepción de la señal rápidamente.
