A la hora de desbloquear un móvil, tenemos muchas opciones. En los últimos años, se han ido incrementando las medidas de seguridad, por lo que ahora, para poder incluso firmar una operación bancaria, tenemos disponible nuestra huella o cara como método de autentificación.
Esto es muy interesante, ya que nadie puede vernos, de casualidad, nuestro PIN o contraseña, y no podrá acceder pese a que perdamos o nos robe el dispositivo. Pero, ¿qué ocurre si fallecemos?, ¿alguien podría usar nuestra huella o cara para ello?
¿Es posible desbloquear el teléfono de alguien fallecido?
Puede que nunca te lo hayas preguntado, pero sí que te genere curiosidad ahora, ya que es algo a tener en cuenta, pues, ¿podrían sacar nuestra información al fallecer, o no?
En el caso de la huella dactilar, los sensores de los teléfonos modernos no solo comparan la forma de la huella, sino que también detectan ciertas características del tejido vivo, como la conductividad eléctrica o pequeños cambios en la piel. Tras la muerte, el cuerpo empieza a perder estas propiedades, por lo que el reconocimiento suele dejar de funcionar con relativa rapidez. En algunos experimentos forenses se ha visto que podría llegar a funcionar durante un breve periodo si el sensor es simple, pero no es algo fiable ni garantizado, y tendrían que hacerlo con el cuerpo todavía caliente.
Con el reconocimiento facial ocurre algo similar. Los sistemas más avanzados, como los que utilizan sensores de profundidad, no se limitan a analizar una fotografía del rostro, sino que construyen un modelo tridimensional de la cara. Además, muchos dispositivos incorporan sistemas de detección de atención (por ejemplo, comprobar que los ojos estén abiertos y mirando al teléfono). Por ello, desbloquear un móvil con el rostro de una persona fallecida suele ser complicado. Puede que existan más opciones que con la huella, sobre todo si ya llevamos unas horas sin vida, pero sería muy complicado mantener la posición perfecta y con los ojos abiertos que requiere el teléfono.
Además, dejando a un lado si es posible o no, tenemos la parte legal. En muchos países, acceder al teléfono de una persona fallecida sin autorización puede vulnerar su derecho a la privacidad digital. En esos casos, los familiares suelen tener que seguir procedimientos legales o solicitar acceso a la información a la empresa que fabrica el dispositivo o gestiona las cuentas asociadas. Apple no suele permitir esto, pero sí que tiene un sistema de herencia digital que podemos configurar en nuestras cuentas y en el que permitimos a otro usuario que, una vez fallecidos, y presentando el certificado de defunción, se le otorgue acceso al terminal.
En resumen, no tienes que preocuparte demasiado por tus datos, salvo que sepas que alguien quiere acceder a ellos. En caso de ser tú quien quiera que eso ocurra, existen métodos legales para que puedan hacerlo, por lo que, ya que conoces esto, puedes planteártelo, aunque esperemos que ninguno tengamos que recurrir pronto a ello, y la tecnología sea muy distinta cuando eso ocurra.
