Lo que ves en 4K ¿es realmente 4K o nos engañan?

En la actualidad la gran mayoría de los televisores o Smart TV del mercado son 4K. Modelos bastante económicos ya incluyen paneles con esta resolución debido a lo sumamente rápido que se ha abaratado su fabricación. Pero, ¿realmente los contenidos que vemos en 4K lo son realmente o nos están engañando?

Los modelos más económicos de televisores con paneles 4K pueden rondar los 400 euros en el mercado. Un precio que resulta bastante asequible y por el que muchos usuarios se han animado a hacerse con televisores con resolución en 4K. Además, hoy en día plataformas de streaming como Disney+, así como los servicios de televisión de operadores como Orange o Movistar ofrecen contenidos y canales en 4K.

UHD como sinónimo de 4K

Se puede decir que el 4K se ha vuelto una palabra de moda. La tendencia de estos paneles en televisores, tablets, portátiles o smartphones ha marcado un antes y un después. Cuando se empezaron a vender dispositivos con paneles 4K, la mayoría de los fabricantes utilizaban y siguen utilizando el acrónimo UHD (Ultra High Definition) como sinónimo de 4K. Lo cierto es que hay sutiles pero importantes diferencias entre ambos.

Los expertos te dirán que la mayoría de las resoluciones y la calidad de esos televisores y contenidos son inferiores a los que verdaderamente marca la especificación de resolución en 4K. El formato 4K se define por el estándar comercial del organismo Digital Cinema Initiative y se conoce popularmente como DCI 4K. Un formato en el que la resolución es de 4.096 x 2.160 píxeles y la relación de aspecto 1.9:1. En comparación, una imagen en UHD cuenta con una resolución de 3.840 x 2.160 y una relación de aspecto de 1.78:1, lo que nos indica que un panel que fuera realmente 4K debería tener 256 píxeles más de anchura.

Casi todo el contenido que se presenta en televisión lo hace con una relación de aspecto 1.78:1 lo que obligaría a mostrar unas bandas negras a derecha e izquierda de la imagen para no perder la relación de aspecto el reproducir contenidos en 4K reales. Es por ello que la resolución nativa para dispositivos que llegan al usuario final sea de 3.840 x 2.160.

Tabla de resoluciones

Escalado con IA

Aunque nos encontremos en la era de los televisores 4K y ya se haya empezado a hablar del 8K, no todos los contenidos que vemos son en resolución 4K. Además, las imágenes Full HD en un panel 4K no se ven mejor, sino más grandes gracias a la ayuda del escalado inteligente. Adaptar una imagen HD a una pantalla 4K implica varios pasos. En primer lugar, hay que hacer un análisis de la señal recibida para determinar el tipo de resolución, ya sea TV en vivo o transmisión Full HD. El siguiente paso tendría que ver con la reducción del ruido: las texturas y los detalles se analizan y se refinan en consecuencia. Por último, la señal se convierte a 4K coincidiendo con la resolución nativa del panel. Dependiendo de la calidad del televisor 4K el reescalado será de mayor o menor calidad. Por lo que estaremos visualizando un 4K “falso”, ya que el contenido ha tenido que pasar por un proceso de adaptación para ser visualizado en 4K.

Para que la televisión o el panel no tenga que hacer el reescalado, lo que hacen con muchos contenidos es reescalarlos a nivel edición para que a la televisión le llegue ya un contenido en 4K. De esta manera el televisor no tendrá que hacer un trabajo adicional para reescalar dicho contenido porque la imagen que le llegará será en 4K independientemente de si ese contenido se grabó o no en 4K.

Comparativa de resoluciones

Películas clásicas en 4K

Con la llegada del 4K han ido una gran cantidad de películas de varias décadas de antigüedad como pueden serlo El padrino de 1972, Tiburón de 1975, ET de 1982 o el clásico documental producido por los hermanos Lumière “L’arrivée d’un train à La Ciotat” de 1896 luciendo como nuevas con una resolución en 4K. Pero, ¿cómo es posible si los contenidos se grabaron en una época en la que no existía el 4K?

Hasta no hace muchos años las películas se grababan utilizando negativos de 35mm un formato antiguo, estamos hablando de 1892, el cual tiene una resolución de 4096×3112. Una resolución mucho mayor que la que podría reproducirse en un VHS, DVD o Blue-ray. Cuando por primera vez estas películas se transfirieron a VHS y con el paso de los años a DVD, se reducía drásticamente la calidad de las películas originales disminuyendo la cantidad de información de cada fotograma.

Hoy en día con la resolución 4K es posible capturar gran parte de todo el nivel de detalle que tiene la película original dependiendo del tipo de negativos. La remasterización es un proceso bastante complejo, pero gracias a él podemos ver películas clásicas en 4K y disfrutar de detalles que solamente pudieron ver las personas que tuvieron la oportunidad de verlas proyectadas.

Por ejemplo, el año pasado el programador ruso Denis Shiryaev, mediante la aplicación de redes neuronales dio una nueva vida a el documental producido por los hermanos Lumierè “L’arrivée d’un train à La Ciotat”. Este programador se encargó de crear un algoritmo para poder escalar los 50 segundos de una película que han marcado la historia del cine, para poder escalarlo a 4K y 60 fps.

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