En el mundo de los relojes o wearables, solemos fijarnos en las especificaciones técnicas, sobre todo si somos deportistas y buscamos el mejor rendimiento. Buscamos uno que tenga GPS de doble banda, que mida bien la frecuencia cardíaca, que la pantalla se vea bien bajo el sol y que tenga cuantos más sensores, mejor.
Yo siempre he sido uno de esos, y de hecho, basándome en eso, opté por el Garmin que ahora tengo en mi muñeca. Vengo de usar intensivamente un Amazfit T-Rex 3, un dispositivo que, siendo honestos, es una bestia para la montaña y la resistencia pura. Pero mi día a día me pedía algo más. Necesitaba un reloj que, además de resistir al barro y los golpes, pudiese llevarlo a una cena o a un evento en el que deba ir elegante.
La decisión fue meditada. Quería dejar atrás la estética de tanque y excesivamente robusta del T-Rex 3, que para vestir se me hacía demasiado tosco, y buscaba un salto cualitativo en software: asistentes de voz reales, llamadas desde la muñeca y una aplicación que no tuviera las limitaciones de Zepp. Así fue como acabé con el Garmin Forerunner 970 en mi poder.
Esperaba quedar impresionado por sus métricas de carrera o sus mapas topográficos, y lo estoy, pero irónicamente, la característica que me ha hecho pensar que ya no puedo vivir sin él no tiene nada que ver con el deporte, sino con una pequeña linterna LED integrada en la carcasa.
Importancia del software en un reloj
Antes de hablar de esa luz, es justo poner en contexto el cambio. El Amazfit T-Rex 3 es un reloj fantástico por su precio, pero cuando buscas una experiencia premium total, las costuras se notan. Mi paso al ecosistema Garmin, más que un capricho, fue una búsqueda de consistencia.
Con el Forerunner 970, he encontrado ese equilibrio perfecto que el T-Rex no me daba. Es un reloj infinitamente más cómodo, con un perfil más estilizado y menos agresivo, lo que permite llevarlo con una camisa sin que parezca que vengo de hacer la mili. Pero la clave está en el cerebro de la máquina, ya que la app de Garmin es un universo de datos interconectados donde todo tiene sentido (sueño, estrés, body battery), a diferencia de otras interfaces que a veces parecen un puzzle de datos inconexos. Ahí Garmin está a años luz del resto, con métricas para absolutamente todo.
Además, la integración con el asistente de voz y la calidad de las llamadas son, por fin, lo que esperaba. Poder contestar una llamada urgente mientras estoy corriendo o llevo las manos ocupadas, sin tener que sacar el iPhone, es algo que ya noto como un gran cambio en mi rutina.
Necesitas un reloj con linterna
A pesar de que sobre el papel podrías pensar que una linterna LED es una característica extra más, la realidad es que es uno de los pilares de la experiencia de uso del reloj. Y no hablo de esa función que tienen el Apple Watch o el propio Amazfit, que pone la pantalla en blanco con el brillo al máximo. Eso ilumina bastante poco y lo hace inútil a más de unos centímetros de distancia. El Forerunner 970 integra una linterna física real, ubicada en la parte superior de la caja, diseñada específicamente para proyectar luz.
Es difícil explicar con palabras (y mucho más en fotos) la potencia real que tiene este pequeño diodo. En las fotografías que solemos ver en reviews como esta, al estar la cámara enfocando al reloj, el rango dinámico se ajusta y la luz parece un puntito blanco sin fuerza, pero la realidad es totalmente distinta. De noche, en una habitación completamente a oscuras, este reloj es capaz de iluminar la estancia entera sin problemas.
La linterna LED, en mi caso, la uso para:
- Abrir la cerradura de casa cuando no hay luz en el portal.
- Buscar cosas en mi habitación de noche o ir al baño sin chocarme.
- Hacerme visible cuando salgo a correr al atardecer (tiene un modo estroboscópico que se sincroniza con tu cadencia de paso). Puedes verlo en la siguiente foto:
Varios modos e intensidades
La versatilidad de esta función es lo que me ha conquistado. La intensidad es regulable, lo que me permite desde buscar las llaves que se han caído debajo del asiento del coche usando la potencia máxima, hasta ir al baño a mitad de la noche con la potencia mínima para no desvelarme ni molestar a nadie.
Y hay un detalle que Garmin ha implementado de maravilla: la luz roja. El reloj permite cambiar el LED de blanco a rojo. ¿Para qué sirve esto? Para los que hacemos montaña, la luz roja permite ver en la oscuridad sin anular la adaptación de nuestros ojos a la noche (y sin atraer tantos mosquitos). Pero en casa, y aunque no es mi caso, es perfecta para mirar si los niños están dormidos sin despertarlos con un fogonazo blanco.
Y por si todo esto fuera poco, hay que destacar que su batería no se queda tampoco atrás, a pesar de contar con funciones como esta. En mis manos y tras una semana de uso, corriendo casi 4 horas con GPS activo y dos entrenamientos de fuerza, ha consumido un 65 %, por lo que todavía le queda autonomía para unos 3 o 4 días más. Las cifras son realmente buenas, y más en un reloj de estas características.
Además, la web de Garmin Connect no tiene comparativas. Si ya la aplicación para el iPhone es realmente buena y completa, sobre todo en este reloj, con decenas y decenas de métricas, la web es todavía más completa y detallada. En este aspecto, Garmin está a años luz del resto, y por eso precisamente los precios son más elevados. Pero si te interesa tu salud y tus entrenamientos, es una inversión justificada.
