El Apple Watch es, indiscutiblemente, el reloj inteligente a batir. Su precisión en los sensores, la fluidez de su sistema operativo watchOS y, sobre todo, su integración perfecta con el ecosistema del iPhone, lo han coronado como el líder del mercado.
Sin embargo, para muchos usuarios avanzados que buscan un reloj práctico y con una autonomía buena, el smartwatch de la manzana tiene un talón de Aquiles tan importante que eclipsa todas sus virtudes: la duración de la batería.
Mi experiencia personal, tras pasar de usar las últimas generaciones de Apple Watch a un modelo alternativo como Amazfit, en mi caso el T-Rex 3, es que la necesidad de cargar el reloj diariamente es, a estas alturas de 2025 y a semanas de 2026, una limitación insostenible. Este problema hace que la experiencia de usuario sea un fastidio diario y que se dependa constantemente del cargador.
Entonces, teniendo en cuenta este escenario, la duda que nos surge es: ¿de qué vale tener los mejores sensores del mercado si el dispositivo no es capaz de aguantar un día entero?
¿Cuánto dura la batería de un Apple Watch?
Mientras que tanto los móviles, como por ejemplo el iPhone 17 Pro Max, se han ido desarrollando hasta alcanzar autonomías de más de un día y casi dos, el reloj de los chicos de Tim Cook todavía no consigue despegarse de este problema. El Apple Watch se ha quedado estancado, y según la propia compañía, el Series 11 lanzado hace un par de meses tiene una batería que puede durar hasta 24 horas.
Es decir, en el mejor de los casos durará un día entero, por lo que tendrías que cargarlo cada jornada a la misma hora. Pero eso sí, como hagas deporte o el reloj necesite hacer un uso intensivo de los sensores o del GPS, olvídate, ya que su batería podría caer hasta las 14-18 horas. Esto obligaría al usuario a ponerlo a cargar cada día, lo que supone una enorme barrera que para nada simplifica nuestra vida, la máxima que todo producto tecnológico debería tener. Por poner en contexto, mi Amazfit me dura casi dos semanas de batería.
La consecuencia directa de esta dependencia diaria es la ansiedad por la carga. ¿Quieres ponértelo por la noche para monitorizar el sueño? Tienes que cargarlo por la tarde. ¿Se te olvidó ponerlo en el cargador al ducharte? Corres el riesgo de que se apague a media jornada del día siguiente. Este constante monitoreo de la batería es, irónicamente, la antítesis de la comodidad que se busca en un reloj inteligente. Y es por eso que el Apple Watch se siente obsoleto en términos de batería, a años luz de otras marcas como Garmin o Amazfit.
Sensores del Apple Watch
Lo que sí que hay que reconocer son las fortalezas del reloj de Apple. Sus sensores son los mejores, y de ahí también se origina el problema de la batería:
- Sensores insuperables: Los sensores de frecuencia cardíaca y la precisión del GPS son de una calidad profesional. Para los atletas y usuarios que miran por su salud, el reloj de Apple ofrece datos muy fiables y avanzados, sin fallos ni cortes en los registros.
- Integración perfecta con iPhone: La única forma de responder a las notificaciones (incluyendo WhatsApp o SMS) directamente desde la muñeca si tienes un iPhone, es con el Apple Watch. Su fluidez para gestionar llamadas, Siri y la sincronización con el dispositivo de la manzana es incomparable.
Sin embargo, en mi caso, ni siquiera esta posibilidad de responder notificaciones es suficiente para compensar la corta duración de la batería. Si tengo que recordar cargarlo todas las noches, todo lo demás queda en segundo plano.
