La cruzada contra el uso de Internet por parte de menores, al menos de una parte con contenido sensible, promete acaparar la actualidad tecnológica de los próximos meses. Si hace unos días la UE presentaba una app de verificación de edad, hoy sabemos que Estados Unidos podría dar un paso sin precedentes en el control del acceso digital. La idea es obligar a los sistemas operativos a implementar verificación de edad obligatoria y compartir ciertos datos con terceros.
Aunque por el momento todo está en fase de propuesta y puede que nunca llegue a hacerse realidad, lo cierto es que la sola idea ya da algo de vértigo. Se apunta a que plataformas como Windows, macOS o Linux implementen un sistema de verificación de edad que luego sirva para que el usuario pueda o no acceder a determinadas aplicaciones y servicios. Esto plantea un debate muy complicado sobre privacidad, seguridad y regulación tecnológica.
Qué propone exactamente la medida
La iniciativa legislativa en Estados Unidos plantea que los sistemas operativos cuenten con mecanismos de verificación de edad a nivel de sistema. Esto haría que no fuera necesario implementar estos sistemas a nivel de webs o de aplicaciones concretas, ya que serían variables del propio sistema.
El objetivo es el mismo que todas las iniciativas de este tipo, es decir, mejorar la protección de menores en Internet, evitando el acceso a contenido no adecuado desde el propio sistema. Sin embargo, esta propuesta también quiere que los sistemas compartan esta información con terceros para validar la edad del usuario sin necesidad de repetir el proceso constantemente.
El sistema funcionario de forma nativa en el sistema operativo, utilizaría documentos oficiales o métodos biométricos para validar la edad, compartiría con aplicaciones externas mediante APIs y todo estaría almacenado de forma segura en el sistema. Eso sí, supondría cambiar de forma radical la forma en que se gestiona la identidad digital en ordenadores y dispositivos.
Implicaciones para privacidad y seguridad
El gran problema, y el más polémico, es que esto choca frontalmente con la protección de datos. La obligación de compartir datos con terceros nos plantea algunas preguntas muy convenientes como:
- ¿Qué datos se compartirían exactamente?
- ¿Quién tendría acceso a esa información?
- ¿Cómo se protegería frente a filtraciones?
Varios expertos en ciberseguridad advierten que centralizar la verificación de edad podría crear nuevos riesgos si no se hace de la forma correcta. Por el momento, pocas empresas se han manifestado oficialmente sobre la propuesta. Sin embargo, la preocupación pasa por los costes de implementación que implicaría este movimiento, el impacto en la experiencia de usuario, el cumplimiento de la legislación en diferentes países (no es lo mismo Estados Unidos que Europa) y los riesgos legales asociados.
Puede cambiar Internet
En caso de aprobarse, la propuesta modificará por completo Internet y el uso que hacen los menores de servicios, aplicaciones y webs en general. Esta marcará un antes y un después, trasladando el control del contenido desde las plataformas al sistema operativo, reduciendo peligrosamente el anonimato digital e introduciendo un modelo de identidad siempre activo en el dispositivo.
En resumen, una propuesta de Estados Unidos para verificar la edad obligatoriamente a nivel de sistema operativo que va un paso más allá de lo que hemos visto en otros territorios, como en el caso de Europa que será a través de una aplicación. ¿El problema? El de siempre, si se aprovechará para romper el anonimato de Internet y para tenernos controlados en todo momento.
