Tomar la decisión de cambiar de número de teléfono o dar de baja una línea que ya no utilizamos parece un trámite administrativo sin más. Llamas a tu operadora, cancelas el contrato, sacas la tarjeta SIM del dispositivo y, literalmente, la tiras a la basura pensando que ese conjunto de nueve dígitos no dará más de sí. Pero hay casos realmente dramáticos que debes conocer.
Lo que la mayoría de los usuarios desconoce es que, hoy en día, tu número de móvil es tu documento de identidad. Es la llave maestra que abre las puertas de tu correo electrónico, tu cuenta de Amazon, tus redes sociales y, lo que es más importante, tu cuenta bancaria.
Por tanto, para deshacerte del número de teléfono, tendrás que tomar una serie de precauciones si no quieres tener problemas.
No es tuyo para siempre
El origen de este problema está en una práctica legal de las empresas de telecomunicaciones. Los números de teléfono son un recurso para ellos, y cuando te das de baja, Movistar, Vodafone, Orange o cualquier otra compañía no guardan tu número en un cajón para que nadie lo use.
Tal y como ha advertido en numerosas ocasiones el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) en sus boletines de concienciación, las operadoras en España reciclan los números dados de baja. Tras un periodo de cuarentena que suele durar apenas entre uno y seis meses, dependiendo de la compañía, ese mismo número vuelve a salir al mercado impreso en una tarjeta SIM nueva y se le asigna a un cliente totalmente distinto.
El problema es que, aunque las operadoras reciclen el número, las bases de datos de las aplicaciones que utilizas no son conscientes de este cambio. Para los servidores de Google, de tu banco o de Facebook, ese número de teléfono sigue siendo tuyo y confían ciegamente en él para enviarte los SMS de verificación.
¿Te pueden robar las cuentas?
Aquí es donde la situación da verdadero miedo. He visto de primera mano cómo un usuario, meses después de cambiar de número, descubre que alguien se está haciendo pasar por él para hacerse con sus cuentas.
Si no desvinculaste tu número antiguo de tus servicios, el nuevo propietario de tu antigua línea solo tiene que instalar WhatsApp en su móvil. Al introducir el número, la aplicación le enviará un SMS de verificación (que ahora le llega a su móvil, no al tuyo). En cuestión de segundos, tendrá acceso a tu cuenta, a tus grupos y a tu foto de perfil, pudiendo escribir a tus contactos pidiéndoles dinero o incluso leer tus chats.
Si este nuevo usuario, ya sea por curiosidad o con malas intenciones, va a la página web de tu banco o de tu correo y pulsa en «He olvidado mi contraseña», el sistema le ofrecerá enviarle un código de recuperación por SMS a ese número. Por eso, es muy importante que des de baja tu número antiguo de estos servicios en el momento en el que lo cambies.
Cómo hacerlo correctamente
Llegados a este punto, la solución no es mantener el número pagando una cuota mensual para siempre, sino hacer una transición inteligente y controlada. Si irremediablemente tienes que dar de baja una línea, sigue estos pasos:
- Dedica una semana entera a entrar en los ajustes de perfil de tus aplicaciones más importantes, como puede ser la del banco, el correo, Amazon, etcétera. Allí, deberás actualizar tu número de teléfono para que desaparezca el viejo.
- Desactiva el SMS como método de seguridad: Es el momento ideal para dar el salto a las aplicaciones de autenticación en dos pasos (como Google Authenticator o Authy). Son gratuitas, generan códigos temporales dentro de la propia app y no dependen de tu tarjeta SIM.
Además, mi recomendación personal es que, en lugar de dar de baja el número antiguo de golpe, lo pases a una tarjeta prepago sin cuotas mensuales y lo mantengas activo en un móvil viejo un par de meses. Así podrás recibir cualquier SMS de servicios que olvidaste actualizar y que siguen intentando contactarte por esa vía.
