La época más fría del año ya está aquí, y hasta el mes de marzo, las temperaturas irán cayendo todavía más, hasta establecerse en torno a los 2 grados durante las horas más gélidas de la jornada. Eso sí, hablamos de las ciudades que más suerte tengan, porque en pueblos de la sierra, las temperaturas ya llevan días cayendo por debajo de los 0 grados centígrados.
Y como es normal, en cualquier casa se intenta combatir con este frío recurriendo a viejos radiadores que tardan una eternidad en calentar o a aparatos que no terminan de ser efectivos. Pero por suerte, últimamente se están popularizando los calefactores cerámicos, unos dispositivos que no son nuevos, pero que ahora son mucho mejores que hace unos años, y son el arma secreta para luchar contra el invierno.
Estos pequeños dispositivos se han hecho muy virales en internet porque son perfectos para calentar un despacho o habitación rápidamente y sin apenas hacer ruido. Son perfectos para calentar el baño antes de la ducha o para mantener tus pies calientes mientras teletrabajas, entre muchos otros usos. Créeme si te digo que es la inversión más inteligente que puedes hacer de cara a este invierno.
Ventajas de los calefactores cerámicos
A diferencia de los calefactores tradicionales que funcionan con resistencias metálicas (esos alambres que se ponen al rojo vivo), los modelos cerámicos utilizan una tecnología más sofisticada que optimiza el consumo y mejora drásticamente el confort en la sala. Pero, ¿qué es lo que los hace tan especiales?
La gran diferencia técnica, y la razón por la que estos aparatos son tan eficientes, tiene que ver con que, en lugar de utilizar resistencias de metal que queman el aire, emplean placas de cerámica con coeficiente de temperatura positivo. Esto, que suena muy técnico, hace que caliente mucho antes. La cerámica es un material con una capacidad de conducción y retención del calor excelente, por lo que en cuanto enciendes el aparato, la electricidad atraviesa las placas cerámicas y estas se calientan casi al instante. No hay un tiempo de precalentamiento como ocurre con los radiadores o las estufas de mica.
Y que sean tan rápidos es fundamental para ahorrar a nivel energético. Teniendo en cuenta que se calientan inmediatamente, el termostato del aparato salta mucho antes, cortando el consumo eléctrico. Mientras que un radiador convencional puede estar consumiendo electricidad durante 20 o 30 minutos hasta que empieza a emitir calor real, el cerámico ya ha cumplido su función en ese tiempo.
Además, la distribución del calor es mucho más uniforme. Al pasar el aire a través de la estructura cerámica, este sale a una temperatura agradable que es constante, evitando las ráfagas de aire caliente y frío que normalmente suelen producir los modelos más antiguos y baratos.
Adiós a los ruidos con el calefactor cerámico
Pocas cosas hay tan molestas como que los aparatos que tenemos en nuestro hogar, que deberían funcionar sin que nos demos cuenta, hagan tanto ruido que no puedas estar pendiente de otra cosa. Y aquí es donde el calefactor cerámico marca la diferencia, y por lo que, a nivel personal, lo elijo por delante de cualquier otro sistema.
Son mucho más silenciosos que los calentadores de aire tradicionales, y es normal, ya que las placas de cerámica generan e irradian calor de una manera mucho más eficiente, por lo que no necesitan ventiladores que les estén dando soporte. Y precisamente el motor de estos ventiladores es lo que hace tanto ruido.
Por tanto, son perfectos tanto para dormitorios, sin que te altere el sueño, como para el despacho o la oficina. No te molestará, no te despistará de tu verdadera labor. Y si quieres uno, echa un ojo a esta opción de Amazon que te dejamos, que además tiene un precio en oferta de lo más interesante.
