Los precios de internet han subido considerablemente en los últimos meses, pero los operadores no han aumentado tanto sus ingresos como esperábamos. Según los informes recientes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), las marcas mantienen sus números estables, aunque con un pequeño auge minorista y una caída de los mayoristas. El dinero que ganan lo destinan al despliegue de fibra y redes 5G, una inversión que superó los 6.700 millones de euros en 2024 y continúa creciendo.
Las empresas de telecomunicaciones no están subiendo los precios para llenarse sus bolsillos, sino para que su negocio siga siendo sostenible. La competencia obliga a que el incremento sea limitado, pero los costes operativos y de inversión continúan creciendo para garantizar una conexión de calidad propia. Esto se traduce en un aumento ajustado de los ingresos globales, que crecen a un ritmo medio anual de 2,9% hasta 2028, según el cálculo de Global Telecoms Outlook 2024-2028 de PwC.
Es importante señalar que la previsión de PwC se basa en un escenario de inflación controlada, sin prever posibles impactos regulatorios. Teniendo en cuenta esto, los estudios calculan unos ingresos por debajo de la inflación, mientras que el ingreso medio por cliente (ARPU) se mantiene estable o incluso baja para equilibrar los precios con los de la competencia. Somos Conexión (cooperativa de telecomunicaciones sin ánimo de lucro) señala que esta situación no es sostenible con las tarifas actuales, puesto que limita la posibilidad de invertir en nuevas infraestructuras o el mantenimiento de las ya existentes.
Las subidas son necesarias para seguir mejorando Internet
En los análisis de la CNMC, el incremento de ingresos totales del sector es muy bajo. Se mantienen prácticamente estables pese a que el tráfico de datos siga creciendo. La razón de que esto ocurra es que las empresas se ven obligadas a lanzar ofertas agresivas por la intensa presión competitiva. Sin embargo, eso está a punto de cambiar, ya que muchos operadores han anunciado subidas para mantener la capacidad de inversión a medio y largo plazo.
Bernat Alcolea, coordinador y responsable de la gestión económica de Somos Conexión, comenta en una nota de prensa compartida con ADSLZone que el incremento de los precios era necesario. «Durante años, el sector ha operado con precios muy contenidos en un entorno de competencia extrema -opina el experto-. Esto ha beneficiado al consumidor que busca precios bajos a corto plazo, pero ha tensionado enormemente los modelos económicos de las grandes operadoras».
«Cuando los ingresos no crecen y los costes sí lo hacen, el ajuste de precios acaba siendo una consecuencia difícil de evitar», recalca Alcolea. Tras más de 6.700 millones de euros invertidos en mejorar la fibra óptica y la red 5G, los operadores comienzan a responder, avisando de incrementos en el coste de internet. Sin embargo, estos están limitados por la existencia de alternativas asequibles, como Digi o Finetwork.
Mantener la calidad choca con los precios
Alcolea subraya que la competencia en el sector imposibilita que las marcas puedan subir demasiado sus tarifas. Sin embargo, en Somos Conexión, explican que esta estrategia no es sostenible en el tiempo, sobre todo en un contexto en el que el coste de la infraestructura y del mantenimiento de red es cada vez más notorio. Todas las marcas quieren tener su propia conexión y eso ha ocasionado un despliegue masivo de fibra en España, dando lugar a una duplicación o incluso triplicación de infraestructuras de última milla en muchas áreas.
«A diferencia de otros servicios esenciales como la electricidad, el agua o el gas, donde existe una única infraestructura compartida que optimiza recursos y reduce ineficiencias, el modelo actual de las telecomunicaciones fomenta la replicación de redes paralelas para prestar el mismo servicio. Esta lógica no solo encarece el sistema en su conjunto, sino que plantea interrogantes sobre su eficiencia económica, social y ambiental. Una aproximación basada en infraestructuras únicas o ampliamente compartidas permitiría racionalizar la inversión, reducir costes estructurales y avanzar hacia un modelo más sostenible, sin comprometer la competencia en servicios ni la calidad de la conectividad».
Teniendo en cuenta este escenario, el sector de telecomunicaciones español se encuentra en una encrucijada. Si quiere seguir mejorando la calidad de la red, debe invertir en el despliegue de fibra y conectividad 5G. No obstante, esto choca con la presión sobre los precios en la que las compañías se ven envueltas por las tarifas tan baratas que proporciona la competencia.
