Llevo años analizando tecnología y, siendo sincero, hacía mucho tiempo que no sentía ese cosquilleo de tener en mis manos algo que realmente supone un cambio. Nos hemos acostumbrado a que la innovación sean unos megapíxeles más o un marco de titanio, pero lo que Samsung ha puesto sobre la mesa con el Galaxy Z TriFold merece estar en una categoría aparte.
Tras pasar varios días usándolo como mi dispositivo principal, la conclusión es tan simple como que puedes llevar una tableta de más de 10 pulgadas en el bolsillo del pantalón, plegándola de una manera que marcará tendencia.
Nuevo sistema de pliegues
Lo primero que llama la atención al sacarlo de la caja es que, plegado, no parece un experimento. Se ve como un dispositivo realmente refinado, sobre todo porque plegado tiene un panel exterior de 6,5 pulgadas idéntico al del Z Fold7, que hace que se sienta como un móvil normal.
Y lo mejor lo descubres una vez lo abres. A diferencia de otros modelos plegables de 3 partes que apuestan por fases intermedias, es decir, una pantalla, luego dos y luego tres, Samsung ha optado por otra mecánica: o lo usas cerrado en una pantalla o lo despliegas por completo.
Y vaya si impresiona. Al abrir sus dos alas, te encuentras de golpe con una pantalla interior de 10,2 pulgadas. No es un móvil grande, porque es, literalmente, una tableta de gama alta que se pliega hasta ocupar lo mismo que una cartera.
¿Se notan las arrugas?
Sé lo que estáis pensando, porque fue lo primero que busqué yo también: las arrugas. Al tener tres partes, tenemos dos bisagras y, por tanto, dos pliegues. ¿Se notan? Sí, no os voy a mentir. Si pasas el dedo, el surco está ahí, y si le da la luz de lado con la pantalla apagada, se ven. Pero aquí viene mi experiencia real de uso: en el momento en el que te pones a ver Netflix o estás jugando con él, te olvidas de que están ahí.
He estado viendo series en el transporte público y la experiencia cinematográfica es brutal. Y en cuanto a la productividad, es otro mundo. Gracias al procesador Qualcomm Snapdragon 8 Elite, he podido editar fotos en Lightroom y montar vídeos cortos con una fluidez pasmosa. Ver la interfaz de edición en 10 pulgadas te permite ajustar curvas y colores con una precisión que en un móvil tradicional es imposible. Es por eso que para mí es otra cosa diferente, un dispositivo mucho mejor y más versátil.
Además, sorprende lo fino que es. En su parte más delgada, cuando está abierto, mide solo 1,9 mm. Da hasta miedo sujetarlo de lo frágil que parece, pero el mecanismo de plegado hacia dentro se siente robusto. De hecho, Samsung ha implementado una función curiosísima que me ha saltado un par de veces: un sistema de alarma automática. Si el móvil detecta que lo estás plegando mal o hay algo obstruyendo el cierre, vibra y lanza alertas en pantalla para que corrijas el movimiento antes de romper nada. Y eso es un detalle que se agradece en un dispositivo de este precio.
Rendimiento de las cámaras
Históricamente, los plegables siempre iban un paso por detrás en fotografía respecto a los modelos Ultra. Con el Z TriFold, esa brecha se ha cerrado. Como aficionado a la fotografía, he sometido al módulo trasero a todo tipo de situaciones y me ha sorprendido gratamente.
Contamos con un sensor principal gran angular de 200 megapíxeles con estabilizador óptico, acompañado de un ultra gran angular de 12 MP y un teleobjetivo de 10 MP con zoom óptico 3x. La nitidez es total, pero os diré que creo que las fotos me parecen mejores no solo por el sensor, sino por dónde las veo.
Ver una fotografía recién hecha en un panel de 10,2 pulgadas cambia la percepción. Puedes ver detalles, texturas y rangos dinámicos que en la pantalla de un móvil tradicional pasan desapercibidos. Los retratos con el teleobjetivo tienen un desenfoque natural excelente, y el nivel de detalle del sensor de 200 MP permite recortar la imagen sin perder calidad.
Eso sí, a pesar de que el acabado es precioso y se nota que es un móvil caro, la parte trasera es un auténtico imán de huellas. Si sois maniáticos de la limpieza como yo, lo vais a querer limpiar constantemente.
¿Su batería es suficiente?
Samsung ha montado una batería de 5.600 mAh divididos en tres celdas para equilibrar el peso y la temperatura. Sobre el papel suena bien y para un uso mixto (móvil cerrado para contestar WhatsApps y abierto puntualmente), llegas al final del día sobrado. Pero, seamos honestos, no te compras un TriFold para llevarlo cerrado.
Cuando empiezas a usarlo como lo que es, una tableta, la cosa cambia. He estado jugando a títulos exigentes como Genshin Impact y editando vídeo con el brillo alto, y ahí el porcentaje baja rápido, dado que alimentar 10,2 pulgadas consume mucha energía. Para un uso de móvil normal, la batería es excelente, pero si pretendes sustituir tu iPad o tu tablet Android por esto y darle mucho uso multimedia durante horas, te quedarás corto. Por suerte, la carga ultrarrápida de 45 W ayuda a mitigar esto.
