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Una experta financiera ha puesto el foco en los cinco errores que se cometen al decidir la fecha de la jubilación, y el primero de la lista afecta a quienes han cobrado el paro. Su advertencia es que una decisión tomada con prisas puede costar cientos de euros al mes durante toda la jubilación. El vídeo, publicado en TikTok, repasa las comprobaciones que conviene hacer antes de firmar la solicitud.
La jubilación anticipada es una de las decisiones económicas más caras que toma una persona a lo largo de su vida, porque el importe que se fija en ese momento se mantiene después durante décadas. Un recorte de cien euros mensuales supone 1.400 euros al año, y con una esperanza de vida de veinte años desde el retiro la cifra alcanza varios miles de euros.
En esta ocasión, la protagonista es María Lafuente, asesora financiera que explica en un vídeo de su cuenta los cinco puntos que revisa antes de que alguien solicite el retiro. El orden importa, porque el primero de ellos se refiere a la prestación por desempleo, y alrededor de esa duda giran los otros cuatro, desde la fecha de la solicitud hasta las condiciones del despido.
El error de jubilarte estando en el paro
Durante la prestación contributiva por desempleo, conocida como el clásico paro, se sigue cotizando a la Seguridad Social, y la base que se aplica es la media de las bases de los últimos 180 días trabajados, no es una cantidad simbólica. La cotización la asume el SEPE mientras dura la prestación, sin coste alguno para el trabajador. Eso significa que esos meses no suponen un vacío, sino que se trata de una cotización real que entra en el cálculo de la pensión y que puede elevar la base reguladora.
El problema llega cuando la solicitud de jubilación se presenta antes de agotar la prestación. La jubilación extingue el paro, así que los meses que quedaban por cobrar desaparecen y con ellos la cotización asociada, que ya estaba generada. Antes de solicitarla, conviene pedir el cálculo de lo que queda pendiente y, en base a los números, tomar una decisión bien informados. De lo contrario, el error podría ser de varios cientos de euros.
¿Te han despedido?
Pero, ¿qué ocurre si te han despedido en una edad cercana a la jubilación? La jubilación anticipada involuntaria exige un cese por causas ajenas a la voluntad del trabajador, como un despido objetivo, un ERE o la extinción por el artículo 49 del Estatuto, y no vale cualquier salida de la empresa. Conviene guardar la carta y el finiquito, porque son la prueba del motivo del cese. La fecha del cese, además, condiciona el periodo que se tiene en cuenta para acreditar la situación.
El último punto son los requisitos económicos de la modalidad voluntaria, donde la renta del solicitante no puede superar determinados umbrales calculados sobre el salario mínimo. Si la cifra es superior, la puerta se cierra aunque se cumplan los años.
Los coeficientes reductores
Los coeficientes reductores son otro de los aspectos a tener en cuenta. Cada trimestre de adelanto recorta la pensión, y el porcentaje depende de los años cotizados, de modo que quien tiene 38 años de cotización pierde menos que quien se queda en 35. El recorte se aplica sobre la base reguladora y se mantiene durante toda la pensión, no siendo posible recuperarlo en un futuro.
Además, recuerda que la fecha en la que se presenta la solicitud fija el hecho causante, y de ella dependen los meses de cotización que se suman al cómputo. Presentarla con tres meses de antelación no acelera el pago, pero evita perder días por trámites, y elegir un mes u otro puede cambiar el porcentaje que se aplica sobre la base reguladora. Por lo tanto, el consejo es siempre el mismo: sacar la calculadora antes de realizar ningún trámite.
