Mini ajusta su coche del Dakar a la tecnología híbrida urbana

La historia de Mini y el Dakar permanece en los años, y el próximo 2022 será otro nuevo capítulo para la marca. Una edición donde, a pesar de que Carlos Sainz se ha marchado de la estructura para pelear el triunfo con Audi, la marca británica lo seguirá haciendo en su correspondiente categoría con una abanderada española, Laia Sanz, quien debutará en la categoría de coches con un 4×4. Pero, ¿cómo ha hecho Mini su mayor concepto para el Dakar? La respuesta la tiene su tecnología híbrida dirigida al entorno urbano.

Mini experimenta el Dakar con técnicas urbanitas

Los coches que participan en las competiciones poco tienen que ver con lo que vemos en el día a día en nuestra ciudad. No obstante, sí que hay certámenes donde se hacen probaturas para ello, y del que podemos ver cómo hay sistemas que se montan en un lado y en el otro.

Es lo que sucede expresamente en la carrera más difícil, el Rally Dakar, donde en la categoría de coches compiten marcas como Mini, Audi o Toyota, entre otras. El motivo de estas diferencias es simple: mientras que uno está preparado para ser ‘exprimido’ a nivel competitivo y resistir durante 9.000 kilómetros sobre variado tipo de terreno…

El otro ha sido concebido para ser utilizado tanto en carretera como en ciudad y en ocasiones sobre zonas ‘off-road’, ofreciendo distintas características de confort y comodidad… todo eso durante muchos kilómetros más que los que dura un Dakar. De todos modos, es cierto que los fabricantes pueden utilizar técnicas para adaptar estos coches. Es lo que ha hecho Mini, quien, en su apuesta por hacerse de nuevo con Touareg, ha ajustado su nuevo bólido con una tecnología que se usa en sus urbanitas.

Cómo es

Puede que un Mini no sea el primer vehículo que se nos viene a la mente cuando pensamos en enfrentarnos a un terreno como el del Dakar. Sin embargo, no se trata de un Mini convencional: lo han hecho en compañía de X-raid y numerosos socios, donde han trabajado incansablemente para ofrecer el brillante y especial Mini Countryman 4×4.

Mini tecnología híbrida Dakar

Bajo el capó, el X-raid Mini cuenta con un motor 1.6 turboalimentado de geometría variable. Es una actualziación a medida de un Mini normal, y ayuda a que su propulsor genere unos impecables 300 CV. Ruge un motor de demostrada fiabilidad, basado en el bloque 50d utilizado en vehículos de calle del Grupo BMW.

A este propulsor se acopla una caja de cambios X-trac secuencial de seis velocidades, con diferencial integrado, que esto sí ha sido diseñado específicamente para el Mini que se utilizará en el Dakar. Se trata del coche ganador de cuatro Dakar consecutivos, de 2015 a 2018 (con Al-Attiyah, Nani Roma y dos de Peterhansel) que este año quedará encuadrado en la categoría T1, la ‘segunda’ entre los coches.

En qué se basa del coche de calle

Además del hecho de que el Mini tiene una gran potencia, X-raid también ha llevado a cabo una serie de nuevas modificaciones en comparación con el modelo de los años anteriores para mejorar su concepto. En él destaca la parte delantera más corta del coche, lo que hace que sea más fácil de conducir y más rápido.

En esas, este bólido se conoce por su propulsor que, más allá de entregar 218 CV, está construido sobre el propulsor de producción híbrida del que se ha utilizado en coches como el Countryman SE (aquí su ficha técnica), pero modificado para cumplir con las exigencias de los rallys off-road. Cada motor destinado al coche del Dakar se monta a mano en BMW Steyr.

Sólo se utilizan piezas de serie, que se calibran antes del montaje para un perfecto equilibrio de pesos. Antes de cada Dakar, se instala un nuevo motor en cada unidad, que luego se emplea durante toda la temporada gracias a su robustez y fiabilidad. Una realidad que dice que sí es probable utilizar en este tipo de competiciones técnicas empleadas en coches urbanas, y viceversa. En 2022 buscarán revalidar el título que ganaron en la edición anterior.

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