4 trucos para conducir con baja visibilidad sin miedo

4 trucos para conducir con baja visibilidad sin miedo

Jorge Majdalani

La niebla es enemiga para conducir con baja visibilidad, sobre todo cuando es tan espesa que apenas permite ver el coche que nos precede. Pese a conocer el uso correcto de las luces del vehículo, sobre todo de las antiniebla, para sobrellevar la conducción a través de un banco de niebla, hay otra serie de trucos para poder salir airoso de la situación.

La niebla tiene peligros en carretera

La niebla es de los fenómenos atmosféricos que más reducen la visibilidad en carretera. Igual que un aguacero intenso, puede dejar al conductor prácticamente sin campo visual efectivo, con los evidentes riesgos que la situación conlleva.

Pero con estas claves, el riesgo se llevará por lo menos al mínimo posible. Aunque hay veces que, debido a la elevada densidad de la niebla, es mejor parar y esperar a que abra un poco. Y el otoño es una de las estaciones más proclives.

Con todo, la niebla, una acumulación de gotas de agua suspendidas en el aire que no permite ver más allá de unas decenas o cientos de metros, dependiendo de su densidad, hace que se convierta en uno de los mayores peligros que aparece en la vía. Pasamos de tener una buena visibilidad a no ver prácticamente nada, con el consecuente peligro a la hora de localizar a los demás coches. Por eso, es fundamental mantener la calma y seguir algunos consejos básicos.

Qué tenemos que conocer

Uno de esos consejos tiene que ver, especialmente, con el truco de las tres V, cortesía de la Guardia Civil, y que se presta como una regla muy fácil de seguir que conjuga velocidad, distancia de seguridad y visibilidad en carretera.

Por ejemplo, si la visibilidad se reduce a 50 metros, la velocidad máxima debe ser de 50 km/h y la distancia de seguridad de 50 metros. De este modo podremos reaccionar con seguridad ante un frenazo imprevisto evitando una colisión por alcance.

Así, una de las recomendaciones básicas para sortear este fenómeno meteorológico con éxito es tener el coche en perfecto estado. Con la niebla, el pavimento está húmedo y es muy deslizante por lo que es fundamental tener los neumáticos en buenas condiciones para conseguir que agarren bien. Pero hay otras consideraciones importantes.

Es fundamental llevar los faros antiniebla

Al respecto, debemos saber que para conducir con baja visibilidad, tanto con niebla, con lluvia o de noche, tenemos que tener puestos los faros antiniebla. Así, en un coche nos podemos encontrar faros antiniebla tanto en la parte delantera como en la trasera. Mientras que los faros antiniebla delanteros no son obligatorios, la luz trasera antiniebla sí lo es.

La intensidad lumínica de los faros antiniebla es mayor que las de posición, cruce o carretera, de ahí que estén especialmente diseñados para este clima. Sólo debemos encenderlos en casos muy específicos ya que, si no, pueden deslumbrar a los demás conductores de la vía. De hecho, llevar las luces antiniebla cuando no toca o no llevarlas es una falta grave que puede suponer una sanción de hasta 200 euros.

Qué hacer conducir baja visibilidad

Puedes fijarte en las luces del coche de delante

Igualmente, otro truco adicional es fijarse siempre en las líneas pintadas en la calzada y las líneas de carril, ya que al ser reflectantes se ven hasta en condiciones de baja visibilidad.

Ello también hace porque permiten anticipar el trazado de la vía para que no nos sorprendan las curvas u otros desniveles. Ante esto, también podemos optar por seguir las luces del coche que nos precede, pero nunca utilizar las largas.

Adapta la velocidad a la visibilidad disponible

Otra consideración importante, y que nos hará ganar mucho en carretera, es la de adaptarnos a lo que estamos viendo. O dicho de otro modo: adaptar la velocidad a la visibilidad disponible.

Y es que, si la niebla es ligera y el conductor tiene todavía perspectiva suficiente, bastará con reducir el ritmo y ampliar la distancia de seguridad de forma proporcional a la pérdida de visión, para contar con tiempo de reacción y, llegado el caso, poder frenar ante un imprevisto.

Si la bruma es más densa, en cambio, hay que extremar las precauciones y reducir drásticamente la velocidad, porque la humedad en suspensión puede comportarse como un muro sólido y apenas veremos unos pocos metros.

Asegúrate de dejar espacio con el coche de atrás

Cuando se trata de situaciones de baja visibilidad, es fundamental dejar suficiente espacio para reaccionar. Cuanto más espacio tengas para reaccionar ante un peligro en la carretera, mejor podrás pensar en un plan de acción para evitarlo.

Los tiempos de reacción varían en función de la velocidad, la distancia, el estado físico y las distracciones. Para evitar pisar los frenos y las maniobras bruscas de dirección, debes dejar suficiente espacio entre tú y el vehículo que te precede.

Una buena regla general es dejar un espacio de dos a tres vehículos entre tú y el vehículo que te precede. Esto te dará suficiente tiempo para reaccionar en caso de que ocurra algo. Otra buena regla a seguir es la de los tres segundos. Aunque la velocidad aumente, la distancia entre tú y el vehículo que se encuentra delante también se mantiene.

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