Las conexiones de banda ancha, al límite de su capacidad

Las conexiones de banda ancha, al límite de su capacidad

Redacción

Las conexiones de banda ancha han experimentado una caída en su velocidad en varios países desde hace algo menos de un año. El motivo que podría explicar esta situación es que se encuentran al límite de su capacidad.

Un interesante artículo publicado en Fiberevolution analiza la caída en la velocidad que ha experimentado la banda ancha en varias partes del mundo. A pesar de las mejoras técnicas introducidas así como de la llegada de nuevas conexiones ultrarrápidas en redes híbridas o de fibra óptica, desde la segunda mitad del año pasado se observa una tendencia a la baja en lo que a velocidad se refiere en hasta 20 de los 23 países europeos analizados por Akamai. Se trata de uno de los informes de referencia en este sentido, por lo que hay que pararse a analizar los posibles motivos de esta caída.

Hasta el momento no se había producido un frenazo similar al que se confirma si atendemos a la estadística de Akamai. Tan solo en el segundo trimestre de 2009 se pudo ver algo parecido, pero la situación pasó a normalizarse. En un primer momento puede pensarse que la llegada de la banda ancha móvil, más lenta que la fija, ha hecho caer la media en lo que a velocidad se refiere, pero Akamai no incluye estas conexiones móviles en sus estadísticas por lo que se puede descartar este motivo. También hay que descartar que Akamai haya cambiado su metodología de análisis.

Otra opción que plantea el texto es la posible influencia de la crisis económica mundial. Esto podría conllevar que los usuarios contratasen conexiones de banda ancha de menor velocidad para ahorrar. Sin embargo, los propios operadores confirman que esta no es la tendencia actual.

¿A qué se debe por tanto la caída en la velocidad de conexión? Según el análisis, la degradación en la calidad de las conexiones de banda ancha se puede deber al aumento en el número de dispositivos que acceden a las mismas. El desarrollo de todo tipo de dispositivos que se conectan a través de WiFi a la línea fija provoca que aumente el uso que los usuarios dan a las conexiones, exprimiendo al máximo las conexiones y llevándolas al límite de su capacidad. A esto se le suma que los operadores no han incrementado las velocidades al mismo ritmo.

Aunque también se ha especulado con la opción del degradado de velocidad a propósito por parte de los operadores como respuesta al aumento en el tráfico de datos, la opción planteada por el analista es bastante coherente. En tu caso en particular, ¿has experimentado una caída en la velocidad de Internet en tu hogar en el último año? ¿A qué crees que puede deberse?