La banda ancha móvil, muy lejos de ser una alternativa real a las conexiones fijas

En los últimos años hemos vivido el auge de la banda ancha móvil en nuestro país. Su buen momento y las mejoras tecnológicas que permiten acceder a una mayor velocidad hicieron pronosticar a algunos analistas que en un futuro sustituirían a las conexiones fijas, pero esto está muy lejos de suceder en nuestro país.

El último informe de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) confirma el estancamiento de las conexiones de banda ancha móvil como alternativa al ADSL, cable o a las cada vez más extendidas conexiones de fibra. Según podemos leer en el Blog CMT, el regulador está estudiando el grado de sustitución entre los servicios de banda ancha fija y los de "banda ancha móvil de gran pantalla", es decir, aquellos que se conectan mediante USB en un dispositivo como el portátil o las nuevas tabletas.

Los resultados dejan en posición claramente minoritaria a los servicios de banda ancha móvil, aunque recordemos hay que tener en cuenta que no se contabilizan las conexiones móviles a través del smartphone. A pesar de superar los 3,5 millones de líneas en septiembre de 2011, las conexiones de banda ancha móvil de gran pantalla como única conexión sólo se observan en un 3,8% de los hogares españoles. La diferencia es significativa con el 54% de los hogares con acceso fijo. El porcentaje de hogares con ambas conexiones queda reducido al 1,7%.

Un dato sorprendente es que la mayoría de los usuarios de banda ancha móvil desconoce a qué velocidad navega. En concreto es un 36,4%, mientras que uno de cada cinco usuarios sí sabe que su velocidad de acceso de forma inalámbrica es de 7 megas. En cambio, los usuarios de banda ancha fija sí están mejor informados de la velocidad que tienen contratada, situando en los 6 Mbps la mayoría de las respuestas (36,9%).

Cuestionados sobre si la banda ancha móvil puede ser una alternativa real a la conexión fija, el 62,8% contestó que no veía que esto fuese a suceder. Los motivos para responder de este modo estaban en el precio de las conexiones inalámbricas, la menor velocidad que ofrecen y la desconfianza hacia la cobertura. Sólo la posibilidad de acceder a Internet en cualquier lugar se ve como una ventaja reseñable, pero en la mayoría de los casos no se considera una necesidad.

Sin embargo, en el futuro esta situación podría cambiar debido al impulso de la banda ancha móvil gracias a la tecnología Long Term Evolution (LTE). Los principales operadores españoles ya han comenzado el despliegue de la cuarta generación que podría permitir el acceso a Internet sin cables a una velocidad de hasta 100 megas. ¿Supondrá la masificación del LTE la verdadera amenaza a las conexiones fijas?