El Gobierno, a merced de la Unión Europea para opinar sobre la neutralidad de la Red

No sabe, no contesta. La clásica respuesta de todas las encuestas parece la elegida por el Gobierno a la hora de decidirse sobre la polémica reabierta acerca del concepto de neutralidad de la Red. Su posición no se conocerá hasta que no haga lo propio la Unión Europea.

"Vigilante, a la espera". Así se declara el Gobierno tras la reapertura del debate sobre la neutralidad de la Red en los últimos días según ha informado Portaltic.es. De este modo, el Ejecutivo quiere mostrarse cauteloso a la hora de mostrar una opinión que pueda no ser la que finalmente adopte como oficial la organización comunitaria.

En estos momentos existe una consulta pública que abrió la comisaria europea de Sociedad de la Información, Neelie Kroes, y en el cual todos los agentes interesados en garantizar (o no) pueden hacer sus propuestas. Proveedores, servidores de contenidos, consumidores, empresarios e investigadores podrán opinar hasta el próximo 30 de septiembre y será a partir de entonces cuando la Comisión tome una postura oficial.

Será, por tanto y como mínimo, hasta el próximo mes de octubre cuando el Gobierno anuncie su postura oficial sobre este concepto que promueve la igualdad de datos y servicios en Internet o si por el contrario se decide que es legítimo priorizar distintos tipos de tráficos y servicios en la Red.

El Gobierno ha asegurado que estará "vigilante en modo constructivo, esperar a que cada uno muestre sus opiniones y seguir atentos respecto a la salvaguarda de los derechos de los consumidores". Sin embargo, esta postura indecisa apunta más bien a que obedecerá las directrices marcadas por Bruselas y todo atisbo de discordia sería eliminado. Las propuestas respecto a la neutralidad de la Red por parte de los ministros europeos ya brillaron por su ausencia en la última reunión, conocida como Declaración de Granada.

Aluvión de críticas a Google por su postura

De momento en nuestro país el debate al respecto se planteó desde los opeardores como Telefónica y Vodafone y su propuesta de gravar a los buscadores como Google y otros servicios de Internet por utilizar sus infraestructuras. Asimismo, Telefónica ya pensó en la eliminación de las tarifas planas de conexión a la Red, lo que podría acabar con el concepto igualitario de acceso a Internet.

Precisamente Google mostró su disconformidad ante tal propuesta, pero ahora ha el gigante californiano el principal responsable de la apertura de nuevo de este debate. El motivo concreto no ha sido otro que el acuerdo contraído con el operador Verizon en el que excluían de este concepto contenidos específicos así como el negocio de Internet móvil, dando pie al llamado "Internet de dos velocidades".