La presión fiscal que soportan los operadores dificulta el despliegue de fibra en España

Los principales operadores de telecomunicaciones de España han vuelto a denunciar los altos impuestos que tienen que pagar en comparación con otros países europeos. Consideran esto como un hándicap para poder centrarse en la inversión en nuevas redes.

Redtel, la asociación que agrupa a Movistar, Vodafone, Orange y Ono, ha vuelto a clamar contra la elevada presión fiscal a la que se somete al sector en España. Para ello ha presentado un informe que ha encargado a PwC en el que repasa los diferentes tributos específicos y de las principales cargas regulatorias del sector en nuestro país, y los compara con la situación en Francia, Alemania, Reino Unido e Italia.

Las diferencias con otros países europeos

Las conclusiones del mismo coinciden con el discurso que ha mantenido esta asociación de forma constante en los últimos años. «Tanto la carga tributaria sobre beneficios, un 43,7% en España frente al 30,6% de Reino Unido ó al 31,2% de Alemania, como la presión fiscal (10,8%) indican que la carga que soporta el sector es mayor en España que en la mayoría de los países analizados -a excepción de Francia-«, señala Redtel.

«Pedimos que se reduzca el esfuerzo fiscal de este sector en el país para lograr los mismo objetivos que otros países en desarrollo de redes y penetración de los servicios de telecomunicaciones», afirmó su presidente, Miguel Canalejo. En concreto, desde la asociación se ha solicitado una reducción de 3,9 puntos, pasando del citado 10,8% actual a un 6,9%, para ajustarla al volumen de mercado en línea con los países de la Unión Europea en esta línea y acabar así con lo que califica como una «clara desventaja«.

Gracias a lo elevado de los impuestos que pagan los operadores consideran que esto acaba siendo perjudicial para su inversión en la mejora de las actuales redes de telecomunicaciones o en el despliegue de nuevas redes como las de fibra óptica o las de banda ancha móvil de alta velocidad (LTE). En concreto especifican impuestos como el que ha servido para financiar a RTVE en los últimos años, que ha supuesto solo en 2012 alrededor de 750 millones de euros para los operadores. Asimismo han criticado «la tasa por uso del espectro radioeléctrico, que en relación a MHz por habitante es la más alta de los países de la comparativa».