Los riesgos del overclock y qué precauciones tomar

Escrito por Carlos González
Hardware
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La frecuencia de reloj de una CPU es lo que determina la ‘velocidad’ de ejecución de instrucciones, comprendido de un modo simple. A mayor frecuencia de reloj, por tanto, conseguiremos una mayor velocidad para la ejecución de estas instrucciones, y por tanto un mejor rendimiento. Pero claro, la CPU está diseñada para trabajar a una frecuencia determinada, y un valor de voltaje también determinado. Por encima de esto, hay que contemplar los riesgos del overclock que básicamente es superar la frecuencia de reloj base de la CPU –y el voltaje-.

Las especificaciones técnicas de un procesador contemplan dos datos clave en estos términos: base clock y boost clock. Es decir, la frecuencia de reloj habitual y un valor superior que se consigue aumentando el multiplicador de la frecuencia cuando el rendimiento lo requiere en tareas más exigentes. Pero este es el funcionamiento habitual de una CPU, con un overclock predeterminado. Por encima de esto, de forma manual podemos ajustar el multiplicador o la frecuencia base para conseguir ese overclock que buscamos para mayor rendimiento, o incluso entrar a modificar el voltaje para aumentar aún más las prestaciones.

La estabilidad del overclock depende, en gran medida, de las fases de la placa base. Son los reguladores que actúan sobre el voltaje y se encargan de su precisión, evitando que existan fluctuaciones o se minimicen en tanto que sea posible.

chipset pc

Los problemas y riesgos del overclock, o por qué debes pensártelo antes de forzar la CPU

La refrigeración o ventilación de una torre es crucial para mantener la temperatura bajo control. La temperatura, si se mantiene en los valores que debe, permitirá que consigamos estabilidad en el funcionamiento de los componentes, y seguridad. Si subimos por encima de la temperatura máxima recomendada, bien podemos conseguir un problema de thermal throttling y perder rendimiento, o sencillamente que la circuitería o los chips acaben con desperfectos.

Para hacer overclock, la calidad de la placa base y el disipador de la CPU son fundamentales.

Pero además de la ventilación, también hay que cuidar la tensión de corriente. Por encima de los valores máximos que soporta nuestro hardware, igualmente podemos terminar perdiendo estabilidad, de tal manera que se produzcan problemas de software con pérdida de información, o problemas de hardware con incendios o desperfectos en la circuitería. Sin dejar de mencionar que, evidentemente, el overclock va a aumentar el consumo energético del ordenador. Así que el mayor riesgo es de incendio, tanto sobre la CPU como sobre la placa base, y por tanto es recomendable proceder con precaución aumentando los valores progresivamente y comprobando la estabilidad y temperatura, y por supuesto, hacerlo únicamente si sabemos realmente qué estamos haciendo.

Fuente > ADSLZone