Internet no serviría absolutamente para nada

Internet no serviría absolutamente para nada

Carlos González

Privacidad. Partimos de esa base, la premisa fundamental del enfrentamiento contra Google y otras compañías privadas que, en Internet, se dedican a recopilar información sobre ti. El escándalo lleva años activo, y cada vez los usuarios están más concienciados al respecto, además de que cada vez es más sencillo «protegerse» de estas prácticas que, algunos, consideran abusivas. Pero la cuestión no es poner el foco sobre la privacidad, únicamente, sino que sin dejar de fijarnos en nosotros, usuarios de Internet, deberíamos prestar atención a esos servicios que utilizamos constantemente.

Seguridad y utilidad son, probablemente, los dos conceptos más amplios que deberíamos contemplar. Hablamos de que, Google y compañía, se dedican a espiarnos en tanto que recopilan información sobre nosotros. Es la forma más extendida de comprender cómo Internet se adapta a nosotros con una doble intención; en primer lugar, cumplir con nuestros intereses como usuarios para mostrar en pantalla lo que realmente nos afecta, importa o interesa. Y por otro lado, evidentemente, para ayudar a afinar el target a los anunciantes, es decir, ayudarles a identificar dónde y cómo mostrar qué, de forma que su campaña sea realmente efectiva. En ambos casos, entra en juego la rentabilidad de la inversión en publicidad, interesante para «el otro bando» -los anunciantes-y nosotros como usuarios.

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¿Qué sabe Internet sobre mí?

Tomando un ejemplo concreto, el de Google, la compañía de Mountain View cuenta con herramientas para recopilar la edad, género e intereses generales. Estos datos, y la ubicación, son cruciales para determinar qué publicidad mostrar. Sin esta información, evidentemente, verías en pantalla anuncios en otros idiomas, de chupetes y dentaduras postizas –para mamás y ancianos, por lo general- y, al fin y al cabo, tendrías constantemente en tu pantalla anuncios no interesantes por tu perfil. No obstante, esta es la información que se recopila sobre ti sólo para publicidad, mientras que si usamos otros de sus servicios se puede tomar el historial de búsqueda o YouTube, así como también los dispositivos con que inicias sesión.

La privacidad contra las cuerdas

Todo lo anterior sería perfecto si dejásemos a un lado que es una empresa privada que gestiona tus datos y los de millones de usuarios en todo el mundo. Esto supone un gran poder para la marca, y una debilidad para ti como individuo en el mundo, identificado frente al ordenador hasta el más mínimo matiz y sin necesidad de tener a una persona detrás de nosotros viendo cómo manejamos teclado y ratón. Sí, es una pérdida de privacidad considerable. Ahora bien, según la consideración anterior volvemos a olvidarnos otro punto, que es la política de privacidad.

La Política de Privacidad define cómo se trata la información que se recopila sobre ti.

En esta política de privacidad, cada compañía privada que recopila información sobre los usuarios expone cómo se trata la información, y aquí se explica si se comparte con terceros, cómo se almacena y otros detalles interesantes. Por lo tanto, cada cual tenga su opinión, no es lo mismos que «sepan qué hago y lo cuenten», a que «sepan qué hago, lo cuenten sin dar mi nombre, y lo olviden por completo en dos meses». Así que no, no siempre es una pérdida completa de privacidad el hecho de que una empresa recopile información sobre el uso que hago de mi navegador web.

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Internet no serviría absolutamente para nada

En la imagen anterior podéis ver un concepto de portada en ADSLZoneuna recreación que nos acerca a ese cómo sería Internet sin cookies y otros elementos para recopilar información sobre los usuarios. Y he querido tomar nuestra portada porque es un ejemplo muy visual, y porque nosotros también usamos cookies (punto 13) por algunos de los motivos que explicaba antes. Veréis que hay publicidad en inglés, y eso es porque no podríamos saber qué idioma hablan nuestros lectores. Siendo publicidad en inglés, algunos productos americanos, que probablemente no podríais comprar desde España. Y también un anuncio del «College of Southern Nevada» porque, sintiéndolo mucho, no sabemos de dónde sois, ni tampoco de dónde son vuestros hijos, luego… os ofrecemos esta universidad con todo el cariño del mundo. Y como hambre siempre hay alguien que tiene, y McDonalds es para todos los bolsillos, nos la jugamos poco con un enlace a sus Chicken Tenders. ¿Problema? El precio del producto no es el mismo tampoco en España. Pero no hay problema, porque tenemos una última oportunidad recomendando hoteles, que dormir también duerme todo el mundo. Oh, wait!… en Estados Unidos.

El ejemplo de la portada de ADSLZone, además de que es divertido, demuestra que esa recopilación de información de los usuarios es conveniente para Internet en el sentido más amplio. Y habrá quien proponga eliminar la publicidad, que también es algo que se podría revisar siempre y cuando existan modelos alternativos que cumplan con los puntos del actual. En definitiva, la cuestión es que el problema no es recopilar, sino cómo, dónde, por qué, para qué… Lo que a mí me interesa como usuario es qué vas a hacer con la información que tienes sobre mí, y tener yo ese poder de decisión.

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«Date, que ya tengo la solución»

Después de tanta explicación y vueltas al tema, de conocer qué saben sobre mi, dónde encontrar cómo se trata esta información, y de comprender por qué es necesario… tengo la solución. Tan sencillo como eliminar la publicidad. Así evitamos, de un plumazo, que Google y otras compañías privadas sepan más de la cuenta, y preocuparme por saber cómo tratan esta información, y evitamos también que me salga en pantalla publicidad de otros países, o simplemente que no me interesa. De acuerdo, pues ahora tenemos un nuevo problema. La cuestión es que sin esta recopilación de información no podríamos tener servicios tan útiles como Google Maps, por ejemplo, o herramientas tan simples como un contador de seguidores de Twitter, Facebook y demás.

Sin darle demasiadas vueltas a la cuestión, con lo que quizá deberíamos quedarnos es con que es necesario reajustar la regulación en cuento a la Política de Privacidad de las empresas privadas. Es decir, poner límites sobre el qué pueden saber sobre mí y cómo pueden tratar esta información. Ahora bien, la conclusión sobre todo esto, y a donde realmente iba a parar, es que sin esta recopilación de información Internet no serviría absolutamente para nada.

Artículo de opinión de Carlos González