Pasamos una gran parte de nuestra vida generando un rastro digital en forma de todas las fotos que enviamos y subimos a redes, o los miles de documentos que acumulamos en la nube, así como las conversaciones de WhatsApp y mucho más. Es normal que heredemos nuestros bienes, pero solemos olvidarnos de que el patrimonio digital es también importante.
El fallecimiento de un ser querido es un golpe emocional devastador y también se ha convertido en una auténtica pesadilla administrativa para las familias que intentan recuperar recuerdos o cancelar servicios en internet.
¿Dónde van tus datos?
El principal problema al que se enfrentan los familiares es de tipo legal. En España, la herencia digital está regulada por la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales. Según esta normativa, que regula estos conflictos, los herederos o familiares directos tienen derecho a acceder, rectificar o suprimir los datos del fallecido, a menos que la persona lo hubiera prohibido expresamente en vida.
El conflicto aparece, por tanto, cuando este derecho europeo choca con las condiciones de servicio de gigantes como Google, Meta (Facebook y WhatsApp) o Apple, empresas estadounidenses. Estas compañías priorizan la privacidad del usuario fallecido y, si no les dejas instrucciones claras y automatizadas a través de sus propias plataformas, solicitar el acceso a un buzón de correo o a un álbum de fotos requiere órdenes judiciales.
Para evitar que tu viudo, viuda o tus hijos tengan que pelearse con un servicio de atención al cliente automatizado al otro lado del Atlántico, hay que entender cómo funciona cada plataforma:
- WhatsApp: Tus conversaciones de WhatsApp están cifradas de extremo a extremo. Si la aplicación está bloqueada con un PIN o huella dactilar en tu móvil, y no hay una copia de seguridad en Google Drive o iCloud, esos chats se pierden. Si la cuenta permanece inactiva durante 120 días, se elimina automáticamente del servidor.
- Redes sociales de Meta: Facebook e Instagram permiten convertir tu perfil en una cuenta de recuerdo, que se congela en el tiempo y nadie puede iniciar sesión en ella, pero sus amigos pueden dejar mensajes de despedida. Para que esto ocurra, debes haber designado en vida a un contacto de legado en los ajustes de la aplicación.
- Bienes digitales y licencias: Ese catálogo de cientos de juegos en Steam o las películas compradas en plataformas digitales no se heredan. Legalmente, al comprar un juego digital, compras una licencia de uso intransferible que caduca con tu fallecimiento.
La única forma de garantizar una correcta transición es asegurar que tus seres queridos recuperen las fotos familiares o los documentos importantes, para lo que tendrás que utilizar las herramientas nativas que han integrado los sistemas operativos. Configurar esto te llevará menos de cinco minutos:
- En el ecosistema Apple: Apple es muy restrictiva con la privacidad. Si mueres sin dejar tus claves, el iPhone será un pisapapeles. Sin embargo, en los ajustes de tu ID de Apple puedes añadir un representante digital. Esta persona recibirá una clave de acceso única que, al presentarla junto a tu certificado de defunción, le permitirá entrar a tu cuenta para descargar fotos, notas y correos, sin necesidad de saber tu contraseña.
- En el ecosistema Google: Google ofrece una de las herramientas más sofisticadas. Te permite decidir exactamente qué ocurre si dejas de usar tu cuenta durante un tiempo determinado. Puedes configurar el sistema para que, pasado ese plazo, avise a tus contactos de confianza y les envíe un enlace para descargar los datos que tú hayas elegido previamente (como Google Photos o Drive), e incluso ordenar la autodestrucción de la cuenta después.
