Las Smart TV suben de precio un 30%: la tecnología será más cara

La escasez de chips a nivel mundial va a ser un problema cada vez mayor. Al aumento de la demanda por parte de los fabricantes se une la sombra de los retrasos durante los primeros meses de la pandemia, los cuales se han ido acrecentando. Todo esto está provocando escasez de componentes y aumento de precios, y ahora esta subida está afectando también a los televisores.

En el último año, la demanda de Smart TV, portátiles y tablets se ha disparado debido al teletrabajo y a que la gente pasa más tiempo en casa usando servicios como Netflix, Zoom o Skype. El aumento de la demanda de televisores ha obligado por ejemplo a Samsung a retrasar la venta de su última fábrica de paneles LCD para centrarse exclusivamente en QLED.

Las Smart TV subirán un 30% de precio

Según afirma la empresa de análisis de merados NPD, el precio de los televisores de mayor tamaño ha aumentado un 30% en comparación con el pasado verano, y demuestra que los problemas de suministro distan mucho de solucionarse en el corto plazo, ya que aumentar la producción no parece solucionarlo.

El problema al que se enfrentan las Smart TV es que los procesadores y semiconductores que usan no están a la última. Normalmente suele haber varias generaciones de diferencia en este tipo de dispositivos que no necesitan la máxima potencia disponible para operar con soltura. Así, estas fábricas suelen estar algo anticuadas, y como los fabricantes invierten en la tecnología más puntera, no hay incentivos para aumentar la capacidad en estas fábricas antiguas. Por ello, este tipo de fábricas tienen una capacidad muy baja para adaptarse a los aumentos de demanda.

Así, no sólo procesadores basados en arquitecturas de varias generaciones atrás tienen problemas de suministro, sino que hay componentes tan sencillos como reguladores de voltaje que antes costaban 50 centavos y ahora se venden por precios de hasta 70 dólares; 140 veces más caros.

Numerosos fabricantes han avisado del aumento de los precios. ASUS ya los ha adelantado para lo que queda de año, mientras que Sony ha dicho que los problemas de suministro de PS5 van a extenderse por lo menos hasta 2022. Además, los fabricantes que dependen de otros son los que más se están viendo afectados, ya que por ejemplo los fabricantes de coches subestimaron la caída de la demanda por el confinamiento, y contrataron menos capacidad. Esa capacidad adicional la contrataron otros segmentos, y ahora, aunque quieran, tienen que esperar meses para recibir pedidos de chips.

Empiezan a acabarse los suministros en inventario

El precio de los televisores se ha mantenido relativamente estable, pero desde AVNet apuntan a que los inventarios ya se han agotado y eso va a empezar a notarse en las tiendas. Todo lo que use pantallas va a verse afectado, donde por ejemplo los fabricantes de ordenadores han reducido el uso de memoria para ahorrar costes. Además, las ofertas en este segmento se van a ver también muy afectadas.

Los expertos estiman que la escasez ha llegado para quedarse, y que tendremos que esperar por lo menos un año para que todo empiece a volver a la normalidad. Esta escasez ha demostrado lo importante que es tener independencia en el sector de los semiconductores, de ahí que por ejemplo la Unión Europea haya anunciado medidas para ser independiente en la fabricación de chips de aquí a 2030. Para esa fecha, la UE quiere ser responsable del 20% de los chips fabricados en todo el mundo, y quieren empezar a fabricarlos en masa en nodos de 3 nm para 2023 o 2024.

Fuente > Wired

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