Te has gastado una pequeña fortuna en un portátil con la última gráfica RTX, una pantalla con una tasa de refresco que será la envidia de tus amigos y un procesador ultracapaz. Sin embargo, a los pocos meses de uso, ves que empiezas a quedarte sin espacio y te ves obligado a pensar cómo liberar el disco de almacenamiento.
Durante años, la industria nos ha vendido la idea de que 512 GB era espacio más que suficiente (y para algunos usuarios lo es) y que 1 TB era más un lujo que una necesidad, cifra sobrada para cualquier usuario. Esa afirmación, hoy en día, hay que cogerla con muchas pinzas. Si tu intención es jugar a los últimos lanzamientos Triple A o incluso tener una biblioteca decente de títulos exigentes, comprar un equipo con 1 TB de almacenamiento base puede ser una decisión de la que te arrepientas mucho antes de lo que crees.
Y el principal motivo es que lo digital se ha encarecido en todos los sentidos, y los juegos cada vez ocupan más espacio, a un ritmo que el hardware estándar no les sigue la pista.
¿Realmente es 1 TB real?
Cuando compras un portátil con un disco duro o SSD de 1 TB, nunca tienes 1.000 gigabytes totales a tu disposición. Debido a la diferencia entre cómo los fabricantes comercializan el almacenamiento (sistema decimal) y cómo los ordenadores lo leen (sistema binario), un disco de 1 TB tiene en realidad unos 930 GB de espacio utilizable.
A eso debes restarle el sistema operativo (Windows 11 no es precisamente ligero), los archivos de recuperación, los drivers de esa gráfica tan potente y las aplicaciones esenciales (navegadores, lanzadores como Steam, Epic o Battle.net, Discord, etc.). Antes de instalar tu primer juego, es probable que tu espacio real disponible ronde los 800 u 850 GB.
Y aquí entra en juego el problema de los videojuegos actuales que hemos mencionado antes. Títulos como el nuevo Battlefield 6 (ocupa 80 GB de salida según cifras oficiales), Red Dead Redemption 2, el popular Fortnite o simuladores de iRacing pueden ocupar fácilmente entre 100 y 150 GB cada uno, ya que con el paso del tiempo y las actualizaciones van incrementando su precio. Con el sistema operativo instalado y tres o cuatro juegos punteros, tu disco de 1 TB estará ya al 80 % de su capacidad. Y como cualquier informático te dirá, llenar un SSD hasta el borde es la mejor forma de degradar su rendimiento y acortar su vida útil. Si vienes de los 512 GB, la situación es dramática, ya que apenas tendrás espacio para el sistema operativo y un par de juegos grandes. Esa capacidad es, a día de hoy, inútil para el gaming.
¿Cuánto espacio debo tener en mi PC?
Los análisis actuales del mercado coinciden: 2 TB es el nuevo punto dulce. Es el equilibrio perfecto, porque saltar a los 4 TB sigue siendo un lujo prohibitivo que te obligaría a recortar presupuesto en procesador o gráfica, pero los 2 TB ofrecen el margen de maniobra necesario para convivir con la tecnología actual sin preocuparte. Esta capacidad te permite tener instalados media docena de títulos pesados, una buena colección de juegos indie y, muy importante, espacio para tus clips de vídeo, fotos y archivos personales sin tener que estar desinstalando y volviendo a descargar cosas cada semana.
No obstante, muchos fabricantes siguen vendiendo equipos de gama alta con solo 1 TB para abaratar el precio final del producto. Pero esto es un poco una trampa, ya que a los pocos meses sentirás que has gastado una fortuna en un equipo que ya se está ahogando en términos de almacenamiento. Además, si usas el portátil como tu equipo principal (y no tienes un NAS o un sobremesa de apoyo), necesitarás ese espacio extra para fotos, música y documentos. Depender de discos externos es una solución, pero seamos honestos, nadie quiere ir cargando con ladrillos USB para poder jugar a sus juegos favoritos.
