Estas son las empresas que no quieren que repares tu ordenador, consola, móvil o Smart TV

La Unión Europea aprobó en noviembre de 2020 la ley del derecho a reparar europeo que obligaba a los fabricantes a garantizar un mayor periodo de disponibilidad de piezas. Desde el 1 de marzo de 2021, los frigoríficos, lavadoras, secadores o televisores han de tener piezas disponibles durante 10 años. Sin embargo, las grandes empresas tecnológicas se oponen a ello, y ahora se han sumado nuevas.

Apple, a pesar de afirmar que van a ser neutrales en emisiones de CO2 para 2030, es uno de los fabricantes que más difícil han puesto la reparación de sus productos. No sólo cobran las piezas y reparaciones a precio de oro, sino que además están impidiendo reemplazar piezas tan sencillas como la pantalla.

Apple hace todo lo posible para evitar reparaciones

Apple empezó con el primer Macintosh demostrando que no quería que nadie reparase sus productos, utilizando tornillos propietarios con rosca no estandarizada. Posteriormente hemos visto cómo, por ejemplo, es imposible reemplazar el SSD en sus portátiles, ya que incluso desoldando y soldando uno nuevo, el chip T2 no permite instalarlo por no ser el original. Incluso la pantalla en los MacBook tiene que ser la original, o si no el portátil la identificará como no original. Lo mismo ocurre con las baterías, donde Apple ha intentado incluso denunciar a reparadores que han importado baterías de china como vendedores de falsificaciones.

El derecho a reparar no es lo mismo que la obligación a que tú te repares el dispositivo, sino que, además de un fabricante oficial, haya otros reparadores que puedan tener acceso a piezas originales para llevar a cabo ellos las reparaciones. Con ello, se consigue aumentar la vida útil de los productos y reducir los la cantidad de dispositivos que acaban en la basura. Además, también piden la publicación de diagramas esquemáticos de placas y piezas para poder realizar diagnósticos más precisos.

Una asociación apoyada por Apple, llamada Security Innovation Center, ha argumentado que dar acceso abierto a piezas y diagramas esquemáticos abre la puerta a que los hackers tengan acceso a claves digitales de miles de productos conectados a Internet, ya que tendrían acceso a información de diagnóstico, software y herramientas.

Microsoft se suma a Apple y Google

Sin embargo, Apple ha liderado la oposición a la ley del derecho a reparar en Estados Unidos. Posteriormente se sumó Google, y ahora también se ha sumado Microsoft. Actualmente han tenido éxito en echar para atrás la ley en 27 estados.

El presidente de Microsoft, Brad Smith, ha llegado a afirmar que el derecho a reparar se trata de una «amenaza existencial», y que cree que «los consumidores tienen derecho a recibir servicios de reparación que sean seguros y efectivos, con una alta calidad en el resultado final, y salvaguardando la privacidad y seguridad, sin que haya riesgos para la seguridad o la salud de los usuarios».

El problema es que, bajo esa lógica, tampoco debería haber talleres mecánicos de terceros que reparasen coches, donde es importante no sólo que el usuario pueda llevar su coche al taller que quiera, sino incluso el que ellos mismos puedan repararlo si así lo desean. De hecho, desde 2012, los fabricantes de coches han de compartir los detalles de los sistemas de sus coches con talleres y concesionarios.

La FTC está en contra de los argumentos de las grandes empresas, afirmando que no hay apenas evidencias para justificar que las reparaciones de terceros ponen en peligro a los usuarios, por lo que no hay motivos para implementar esas restricciones. Un ejemplo de lo peligroso que es esto es que, por ejemplo, Apple cerró sus tiendas durante el confinamiento, y los usuarios no tenían a dónde llevar sus dispositivos para repararlos.

Por ello, el movimiento en favor de los derechos a reparar sigue teniendo dificultades impuestas por las grandes empresas, y es importante recordar qué defiende cada una cuando luego salgan en las conferencias afirmando ser cada vez más sostenibles. Si los usuarios de Estados Unidos aguantasen un año más con su móvil, cada año se evitaría el equivalente en emisiones de 636.000 coches. Aunque reciclar un móvil es importante para recuperar sus materiales, es mejor seguir usándolo, así como buscar nuevos usos para portátiles y otros dispositivos una vez han dejado de ser válidos para su uso principal.