Recordando a Kevin Mitnick, uno de los hackers más buscados de la historia

Los denominados hackers son personas que han adquirido altos conocimientos en informática y que, aunque los hay que lo hacen de manera lícita y para hacer el bien, son más conocidos los que utilizan sus capacidades para desafiar sistemas e ingresar a ordenadores, servidores o cualquier apartado conectado a internet. Uno de esos hackers fue Kevin Mitnick, y que resultó como uno de los especialistas más buscados por el FBI. Recordamos su historia.

Quién fue Kevin Mitnick

Hasta tres millones de dólares de recompensa es lo que está dispuesta a pagar la Oficina Federal de Investigación estadounidense (FBI), por cualquier tipo de información que pueda conducir a la detención de algunos de los hackers más buscados del mundo. Así, los cibercriminales, responsables de fraudes masivos en internet que han provocado pérdidas millonarias, representan un gran problema para empresas y gobiernos de todos los países del mundo.

El primero de ellos fue Kevin Mitnick. Hablamos del que fue más conocido en la red como ‘Cóndor‘, el sobrenombre con el que el FBI ofrecía recompensas millonarias entre los años de 1981, cuando dio su primer ‘gran golpe’, y 1995.

De origen estadounidense de 1962, es conocido como uno de los hackers más influyentes en Estados Unidos. En Internet se hacía llamar ‘Cóndor’, pero él mismo se describía como el ‘fantasma de los cables’. Todo empezó en el instituto, cuando empezó a desarrollar un ingenioso método para viajar gratis en autobús en Los Ángeles.

Cómo fueron sus primeros ‘golpes’

Se dio cuenta de que los billetes tenían una forma particular en la que estaban agujereados y decidió imitarla: preparó sus propias tarjetas perforadas. Así, todavía sin conocer que iba a ser uno de los hackers más influyentes años después. Kevin Mitnick logró descubrir dónde comprar la máquina con la que se agujereaban esas tarjetas, consiguiendo un montón de tarjetas preparadas para ser perforadas en una terminal en el que los conductores dejaban sus libros de tarjetas sin vigilancia.

Ello hizo que terminara viajando sin pagar de un lado a otro de la ciudad. Contrario a lo esperado, cuando su madre lo descubrió, le alabó. Poco tiempo después, y como también se refleja en su propio libro ‘Un fantasma en el sistema’, a los 16 años empezó con sus primeros escarceos en el acceso a archivos protegidos dentro de ordenadores ajenos. Junto con unos compañeros consiguieron salvar la seguridad del sistema informático de su instituto y accedió a la base de datos donde se encontraban sus notas.

Kevin Mitnick hackers Cóndor

Posteriormente, a los 18 años ya empezó a robar información. Accedió personalmente a la oficina de una operadora de telefonía. Allí, los dotes de Kevin Mitnick eran lo más parecido a los hackers que se decían en la época, logrando sustraer datos valorados en cientos de miles de dólares.

Algo a destacar de la persona es que él era consciente en todo momento de que no era ningún personaje, que actuaba así para desafiar la ley. Y lo cierto es que hasta entonces logró escapar en multitud de ocasiones sin apenas medirse con las normas. Sin embargo, en 1987 fue cazado: lo condenaron a tres años por invadir el sistema de la compañía Microcorp Systems, aunque la mayor parte de esa condena fue simplemente un arresto con libertad condicional. Algo llamativo, y que nos da pistas cómo era, tras la sentencia su expediente desapareció del ordenador policial.

El gusto del ‘Cóndor’ por hackear redes corporativas

Aunque esta sanción no hizo más que incrementar el gusto de Kevin Mitnick por la especialidad en hackers y acceder a redes corporativas: North American Air Defense Command, Motorola, San Diego Supercomputer Center y Arpanet (antecesora de Internet) fueron algunas de sus víctimas antes de otro encuentro con la ley: en 1988 una corte en los Los Ángeles le dio un año de prisión por «robar programas informáticos y entrar a redes corporativas», según un archivo del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

Kevin Mitnick hackers redes corporativas

Cabe señalar que este proceso se volvió muy popular en todo el mundo, pues además de que la defensa de Kevin alegó que él era adicto a las computadoras, con el fin de justificar sus acciones, la corte ordenó que el acusado no tuviera acceso libre a un teléfono o computadora durante su reclusión, además de obligarlo a someterse a un tratamiento para su peculiar adicción.

En todos esos ataques había componente muy protagonista. Y es que este hacker conocía con bastante detalle el entorno de la información que buscaba: formato de los códigos, prefijos de teléfono, nombres y cargos de los empleados… todo para conseguir ciertos documentos.

«Si los hackers fueran estrellas de rock, Kevin Mitnick sería Mick Jagger»

Eso fue lo que hizo en uno de sus últimos golpes (y más importantes): toda esa información le permitía a Mitnick afrontar llamadas telefónicas con la seguridad de poder conseguir la respuesta buscada. Como siempre dijo el FBI, «Mitnick tenía una habilidad natural para mentir y engañar a sus víctimas, incluso cuando estas planteaban preguntas adicionales para comprobar su identidad.

Eso le permitió combinar aquellas técnicas de ingeniería social con exploits reales en los sistemas a los que lograba acceso para conseguir lo que quería. Su último arresto, y del que se hizo aún más conocido fue en 1995. Entonces fue acusado de entrar en algunos de los ordenadores más seguros de los Estados Unidos y burlar a las autoridades durante 3 años.

Con numerosas inspiraciones en películas, series y libros, Mitnick ha aparecido concediendo entrevistas a casi todos los principales medios de comunicación del mundo. Es denominado «el hacker más grande del mundo» por Fox News. Por su parte, News.com lo define así: «si los hackers fueran estrellas de rock, Kevin Mitnick sería Mick Jagger».

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