Los iPhone 17 Pro salieron al mercado hace menos de una semana y ya están en el centro de todas las miradas. A pesar de la alta demanda de la nueva serie, sobre todo del iPhone 17 estándar, se están viralizando porque el novedoso acabado de aluminio se raya con solo mirarlo. De hecho, ya tiene incluso nombre: «scratchgate«.
Y es por eso que Apple ha salido al paso de las críticas para aclarar qué es lo que está ocurriendo realmente con los terminales y hasta qué punto los arañazos son reales y son parte de un problema de fabricación o una consecuencia más del uso diario.
Apple explica el problema
La compañía de Cupertino ha dado una versión oficial en la que afirman que los supuestos arañazos detectados en los iPhone que tienen expuestos en sus tiendas y que tan famosos se han vuelto en internet, no serían realmente daños permanentes en el material. Apple asegura que una investigación interna concluyó que esas marcas son debidas al «transferido de material» procedente de las bases MagSafe usadas en los expositores de sus tiendas.
Dichas bases serían las que, con el paso del tiempo y el desgaste, estarían rozando los terminales de prueba, dejando restos visibles en su chasis. Por tanto, no son arañazos reales, y bastaría con limpiar la carcasa del iPhone para que desaparezcan.
Además, los chicos de Tim Cook añaden que no se trata de algo que solo sucede en los nuevos iPhone 17 Pro, sino que también pasaba en el iPhone 16 y otros terminales, con soportes similares en las Apple Store. La marca está sustituyendo ya esos soportes MagSafe para evitar que el problema se haga más popular.
Y en cuanto al acabado del terminal en sí, que ahora es de aluminio, a diferencia del titanio que venía dando forma a los acabados Pro en años anteriores, Apple defiende que ha sido probado durante años y supera los estrictos controles de calidad. Lo que sí reconocen es que, como cualquier dispositivo fabricado en aluminio, puede mostrar signos de desgaste con el tiempo.
Lo que dice la ciencia sobre los arañazos
Como os hemos contado, Apple tira balones fuera, pero los expertos en el tema han estado testando los dispositivos para dar una respuesta clara, y reconocen que el módulo de cámaras del iPhone 17 Pro es especialmente vulnerable, sobre todo sus bordes. Teniendo en cuenta que las esquinas son muy angulosas, se dificulta que la capa anodizada (la que protege la superficie de aluminio) se adhiera uniformemente, y es en esas zonas donde la pintura puede saltar con rapidez.
Lo que explican es que el anodizado, aunque es muy resistente y protege muy bien en superficies planas, pierde efectividad en las aristas, y es claramente el problema que sucede en el iPhone 17 Pro. Por tanto, en la práctica, la parte plana de atrás debería resistir sin problemas, pero los bordes de la cámara serán el punto débil, sobre todo si se exponen a roces con monedas, llaves o demás utensilios que llevemos en los bolsillos.
Entonces, la duda que se plantea ahora sobre la mesa es la siguiente: ¿el iPhone 17 Pro se raya como tal o es simplemente que el diseño elegido lo hace más propenso a esas marcas? De ser lo segundo, que es lo más probable, esas temidas marcas serían más notorias de lo habitual, y más con un acabado tan brillante y vistoso como el nuevo Cosmic Orange, que es el emblema de la generación.
Es muy poco probable que Apple cambie algo el diseño de esta generación, por no decir imposible, pero igual les sirve a los ingenieros californianos para volver al titanio o explorar otros materiales.
