Las inteligencias artificiales cada vez están más presentes en nuestro día a día. Son muy útiles para ciertas cosas, pero un problema de desinformación en otras, por lo que páginas como la Wikipedia, que se nutre de información de los usuarios, no aceptará IAs.
Es cierto que, en ocasiones, los usuarios escriben algo incorrecto, pero otros lo corrigen. Con las IA sería mucho más complicado, ya que se podría inundar, rápidamente, de contenido sin contrastar, dando falsa información que, a su vez, recogerían de nuevo las IAs, y entraría en un bucle donde al final algo erróneo podrían convertirlo en su verdad, y es lo que no quieren que ocurra, al menos en su web.
Wikipedia no quiere información de la IA
Wikipedia acaba de decir “no” a los artículos escritos por inteligencia artificial. La famosa enciclopedia en línea quiere que sus contenidos sigan siendo confiables, y por eso prohíbe que la IA haga todo el trabajo de crear o reescribir entradas, por lo que no se podrá usar ni para nuevas, ni para ampliaciones o ediciones.
Eso sí, no significa que la IA esté totalmente prohibida. Se puede usar para cosas más simples, como ayudar a detectar errores, mejorar la redacción o traducir textos, siempre y cuando un humano revise lo que hizo. La idea es aprovechar la tecnología sin perder la precisión que caracteriza a Wikipedia.
¿Por qué tanta precaución? Porque aunque los programas de IA pueden escribir textos que suenan perfectos, a veces se inventan datos o cometen errores sutiles. En Wikipedia, donde cada dato necesita una fuente confiable, eso podría causar problemas. Por eso, los editores humanos siguen siendo quienes deciden qué entra en la enciclopedia, pues si preguntas a una IA los 10 países con más árboles del mundo, cada una te dirá una cosa diferente, por lo que está claro, por ejemplo, que en ese caso, si usamos los datos de una de ellas, no serían ciertos.
Con esta decisión, Wikipedia busca equilibrar lo mejor de ambos mundos: usar la IA para ayudar en tareas menores y mantener la supervisión humana en lo importante. Así, los artículos siguen siendo precisos, claros y fáciles de entender para cualquiera que los lea, pese a que, como decíamos, muchas veces somos nosotros quienes, por error o de forma intencionada, dejamos datos falsos en ella, aunque intentando que eso no sea así.
En pocas palabras, la IA puede ser una herramienta útil, pero la información confiable sigue estando en manos de las personas. Wikipedia deja claro que la tecnología ayuda, pero no reemplaza el criterio humano, ya que, de no existir este, se nutrirían unas IAs de otras, y finalmente nos creeríamos lo que nos dicen, pese a ser falso, ya que no habría nadie que corrigiese a estas, pues ellas dicen lo que encuentran por la red y han aprendido, no saben la verdad absoluta si no se la contamos nosotros.
La decisión de Wikipedia también nos recuerda que no deberíamos usar todas las herramientas tecnológicas sin control. La IA puede facilitar muchas cosas, pero la responsabilidad de decidir si algo es correcto, o no, sigue siendo humana. Por tanto, deberíamos aprender a usarla, pero no dejando que nos sustituya.
