Ryanair anunció hace unas semanas que retiraba del mercado español una gran parte de sus efectivos, recortando hasta un millón de plazas en varios aeropuertos del país. Esto era parte de un movimiento estratégico que parece que ya está haciendo arrepentirse a los directivos de la aerolínea irlandesa, que han decidido dar marcha atrás.
Si bien en las últimas semanas habían retirado tanto el millón de asientos como incluso dos aviones del aeropuerto de Santiago de Compostela, la realidad es que para este invierno van a aumentar su oferta en un 0,5 %, lo que se traduce en unas 100.000 plazas más que el año pasado.
Ryanair no se va de España
Este cambio en los planes de la compañía tiene que ver con un reajuste en su flota, que ahora se concentrará en los aeropuertos más rentables y turísticos del país. Por tanto, los dos aviones que abandonan Santiago de Compostela pasarán a operar en Alicante y Málaga, con el objetivo de sacarles más beneficio. Otro de los aeropuertos que sale beneficiado es el de Valencia, que también verá un aumento en el número de operaciones de los próximos meses.
Especial mención merece el caso de Alicante, donde, según las estimaciones realizadas por el Patronato de Turismo Costa Blanca, Ryanair podría elevar su capacidad entre un 10 y un 14 %, superando la cifra de los diez millones de asientos ofertados. De hecho, la compañía va a llevar a cabo un evento en el aeropuerto de la Costa del Sol para presentar y promocionar su operativo de invierno, donde además se espera que confirmen nuevas rutas y frecuencias de vuelos.
Este movimiento de Ryanair, que parece un repliegue sobre los cambios que anunciaron, responde a la idea que quieren adoptar de volar más horas y generar más ingresos por cada pasajero. Para ello, desplazarse a los grandes destinos turísticos y olvidarse de los aeropuertos pequeños parece ser la solución que han adoptado.
Las consecuencias de estos cambios ya pueden verse. Santiago de Compostela ha sido uno de los aeropuertos que más los han sufrido, con una reducción del 80 % de la oferta, mientras que Vigo pierde un 73 %, Santander un 38 y Zaragoza un 45 %. La aerolínea también cesa sus operaciones en Asturias, Vitoria y Tenerife Norte. Madrid y Barcelona tampoco se escapan de los recortes, perdiendo un 3 % y un 5 % de sus plazas, respectivamente.
Las Islas Baleares tampoco tienen un mejor panorama. Mallorca, Menorca e Ibiza perderán un 6 % de sus asientos, mientras que en Canarias, a pesar de que en invierno también es un atractivo turístico, sufrirá un recorte de más de 400.000 plazas repartidas entre todas sus islas.
A pesar de la ola de recortes y de las críticas que siempre la rodean, Ryanair se mantiene como la aerolínea más potente de España. Hasta el 31 de agosto de este año, con ella habían viajado 46,7 millones de personas en aeropuertos de Aena. Vueling es la segunda con 33,6 millones, mientras que el grupo Iberia es el tercero en discordia, rondando los 30 millones.
Continúa el pulso con el Gobierno
Por otro lado, Eddie Wilson, CEO de Ryanair, ha dejado claro que moderarán su crecimiento en España en los próximos años si las tasas aeroportuarias siguen en crecimiento como hasta ahora. Michael O´Leary, presidente ejecutivo de la empresa, viajará a Madrid en las próximas semanas para negociar asuntos tan polémicos como la popular sanción de 107 millones de euros que Consumo les impuso por el cobro de maletas de mano.
Para dar voz a este reajuste de la compañía, Ryanair está ofreciendo en su web vuelos con descuentos de 50 euros en trayectos de ida y vuelta. La campaña de invierno promete para los irlandeses, que quieren seguir dominando el segmento de los vuelos económicos.
Gracias a la política de precios ajustados y a la amplia red de destinos que ofrece, Ryanair se ha convertido en una de las aerolíneas low cost más populares de Europa. Todo esto a pesar de que la polémica siempre está servida con respecto a su política de maletas y equipaje de mano.
Y mientras los irlandeses reducen sus plazas, Vueling ha anunciado que añadirá 400.000 asientos en España. La oferta en España varía y ahora serán los consumidores los que tengan la última palabra a la hora de decantarse por una u otra aerolínea, pero lo cierto es que el precio, probablemente, seguirá marcando la diferencia.
