¿Sabías que existe un método eficaz para mejorar la nota de tus evaluaciones en la PAU? En medio de un escenario en el que los nervios pueden pasar factura o no se ha tenido el tiempo suficiente para estudiar, los expertos evalúan cada año las mejores técnicas para sacar buenas puntuaciones en los exámenes. La diferencia no siempre suele estar en si tienes buenos apuntes, sino en el método en cuestión. La buena noticia es que no requiere de habilidades especiales.
Faltan pocos días para que miles de estudiantes se enfrenten a las pruebas de acceso a la universidad, más conocidas como la PAU (la antigua Selectividad). En ADSLZone ya te hemos ofrecido algunos consejos para mejorar tus conocimientos como estudiante haciendo uso de las apps más prácticas y funcionales.
No obstante, si quieres seguir optimizando tu rendimiento académico y aumentar la nota de corte para hacer la carrera universitaria que siempre has deseado, te contamos qué pasos tienes que seguir para lograrlo. Eso sí, te adelantamos que no se trata de estudiar más ni releer apuntes o subrayar toda la información que puedas, sino de hacerlo inteligentemente.
La técnica Pomodoro como principal recurso para garantizar buenos resultados
La experiencia nos dice que estar demasiado rato «hincando codos» no resulta nada productivo. Estar más tiempo leyendo y memorizando en sesiones intensivas de última hora no servirá absolutamente de nada. Es más, puede llegar a ser contraproducente. En este sentido, la Universidad de Harvard avala uno de los procedimientos que mejor funcionan, que no saturan la mente e incrementan el rendimiento. Nos referimos concretamente al método Pomodoro.
Esta modalidad de gestión horaria elaborada por el ingeniero informático Francesco Cirillo en los años 80 consiste en intervalos de estudio de 25 minutos, donde enfocas toda tu atención, con descansos breves de unos 5 minutos. Después de cuatro pomodoros, el espacio de tiempo que tienes para reposar es de alrededor de 20 o 30 minutos.
De esta forma, se imparte una repetición de estudio más espaciada, sin agobios y con más lapsos de tiempo para reforzar la memoria y despejarse. Los estudiantes que suelen emplear esta disciplina establecen un calendario para volver días después a los temas que habían estudiado anteriormente para repasarlos. Además, como añadido general a esta norma, deberás acostumbrarte a repasar aquellos temas que tienes olvidados y revisarlos continuamente si hay algunos que te cuestan más que otros.
Simulacros de examen como si estuvieras en la PAU
Ahora que te sabes toda la teoría, hay que aplicarla en la práctica. Para ello, puedes hacerte con un cronómetro para empezar a controlar el tiempo entre cada pregunta y responder sin consultar ningún apunte. Sírvete de modelos antiguos de exámenes que se hayan evaluado y ponte manos a la obra para identificar tus fallos. No solo supondrá una mayor gestión de tu horario de prueba, sino también un revulsivo para familiarizarte y perder tensión el día que finalmente vayas a examinarte.
Pero no solo hay que aplicar diversas técnicas. También hay que tener una mentalidad positiva. Por supuesto, es necesario ser optimista para convencerte a ti mismo de que vas a obtener la mejor nota posible. Además de todos estos datos, es crucial mantener una organización sólida y eficiente y planificar el estudio unas semanas antes o incluso meses de antelación.
Por lo tanto, la adopción de métodos activos, organizar con suficiente margen de tiempo y entrenar como si estuvieras delante de un examinador son tareas tan evidentes como cruciales en un contexto tan exigente como la PAU. Poner en marcha todos estos procedimientos hará que aproveches mejor las horas que empleas estudiando. Aun así, siempre es recomendable combinarlas con el ocio para que la concentración se mantenga vigente a largo plazo.
