Durante más de dos décadas, el número 25-27 del Coso, en la Plaza España, situada en el centro de Zaragoza, ha sido mucho más que una tienda. Se trataba de todo un centro cultural, lugar donde se daba cabida tanto a las firmas de libros más importantes como a los productos de tecnología del momento. Pero FNAC ha decidido cambiar su estrategia y cerrar esta tienda.
FNAC se va de esta ubicación histórica pero no desaparecen de la ciudad, ya que hablamos más de una mudanza que de un cierre.
El local que la FNAC dejará libre en el Coso es bastante singular, ya que cuenta con tres plantas y más de 2.500 metros cuadrados de superficie. Se trata de una tienda enorme ubicada en una zona de prestigio, lo que supone unos costes operativos que muchas empresas están empezando a cuestionar. La tendencia que venimos viendo se basa en tiendas más pequeñas que sirven como escaparate y punto de recogida.
Mudanza de FNAC
El nuevo destino de la tienda FNAC, previsto para abrir sus puertas en 2027, será la calle San Miguel, concretamente en la confluencia con Isaac Peral. Este traslado supone reducir su superficie a unos 1.500 metros cuadrados, virando hacia un modelo de negocio más ágil. El edificio, antigua sede de Endesa, se ha transformado en un bloque residencial de lujo que ya cuenta con operadores de nivel como Mango Home.
Con este cambio, la marca se posiciona en una zona que el Ayuntamiento de Zaragoza está transformando activamente. Las obras de reforma en la Plaza San Miguel y el entorno del Coso buscan ampliar aceras y dar protagonismo al peatón, lo que consolidará a la calle San Miguel como una prolongación natural y premium del Paseo Independencia. FNAC busca, por tanto, menos metros pero más calidad de tráfico y menores costes fijos.
La gran incógnita que recorre ahora los despachos de las consultoras inmobiliarias es quién ocupará el vacío dejado en el Coso. Estamos ante uno de los locales más importantes de Zaragoza, con una visibilidad inigualable en la entrada a Plaza España. Pero teniendo en cuenta el gran tamaño que tiene, hace que, además de una virtud, sea todo un reto por asumir.
Desde un punto de vista de especialidad en el mercado, solo unos pocos operadores nacionales e internacionales tienen la capacidad financiera y la necesidad de superficie para ocupar un inmueble de estas características. Podríamos estar ante el desembarco de una gran firma de moda que busque un establecimiento insignia para competir con los gigantes de la zona, o quizás la entrada de un operador de restauración y ocio que transforme el uso del edificio.
No podemos olvidar la dimensión social de esta mudanza, ya que la tienda FNAC del Coso ha sido un motor cultural para el centro de la ciudad. Su programación de eventos y su capacidad para atraer público joven han dado vida al eje comercial durante años. El traslado a un local más pequeño genera dudas lógicas sobre si se mantendrá el mismo volumen de programación cultural o si el espacio se sacrificará en favor de la zona comercial pura, diciendo adiós a las firmas de libros.
Asimismo, queda por ver cómo afectará esta reducción de superficie a la estructura de la plantilla. Aunque el traslado sugiere una apuesta por la continuidad de la marca en el casco urbano (sumada a su presencia en Puerto Venecia), un recorte de 1.000 metros cuadrados debería implicar un recorte en la plantilla.
