A la hora de abrir una cuenta bancaria, muchas entidades nos ofrecen dinero o productos por mantener una permanencia con ellos. Sin embargo, no sabemos que esto no es gratis, y que tendremos que declararlo en la Renta del año siguiente, de forma obligatoria.
Muchas personas no se dan cuenta, ya que es la propia entidad quien le pasa los datos a la Agencia Tributaria, y, por tanto, aparece en el borrador, y si no lo revisamos, no sabremos que, un 19% (mínimo) del valor del producto, estará apuntado en ella, listo para que lo paguemos.
¿Tenemos que pagar por un regalo del banco?
La respuesta corta es sí, ya sea dinero o en especies, pues todo ello tributa como una ganancia, y será el propio borrador quien la tenga ya apuntada. No podemos eliminarla, ya que, de lo contrario, posiblemente suframos una inspección, y nos preguntarán por qué lo hemos quitado.
El valor a pagar, como decíamos, suele ser del 19% del coste, es decir, si nos regalan una TV valorada en 500 euros, posiblemente tengamos que pagar unos 95 euros por ella, que vendrán en la Renta siguiente. Por tanto, si nos salía a devolver 200, ahora solo serán 105, y posiblemente nos alegremos sin darnos cuenta de que, en el fondo, están quitándonos el coste proporcional de la televisión.
Es cierto que, si la necesitamos, pagar un 19% es un chollo. Sin embargo, si solo la aceptamos por ser un regalo, la cosa cambia, y puede que no nos salga tan bien la oferta.
Es por ello que, muchos bancos, a la hora de regalar algo, ya te obligan a pagar la parte del IRPF proporcional, para poder entregártelo. O, en su defecto, la promoción es de una cantidad de dinero, la cual, cuando llega a nuestras cuentas, es menos, debido a que es en bruto, y el propio banco ya resta, de ahí, lo que habría que declarar, evitando que la sorpresa llegue al año siguiente.
También hay que pensar en que esos “regalos” casi nunca vienen solos. Normalmente, te piden cosas como domiciliar la nómina, mantener un saldo mínimo o contratar seguros y tarjetas con comisiones. Todo eso puede sumar gastos sin que te des cuenta y hacer que la oferta no sea tan buena como parece, sobre todo si, después de unos meses, te quedas sin trabajo, no puedes cumplir la promoción, y tienes que pagar el valor del producto que te dieron.
Además, el banco suele valorar los regalos en especie por un precio que a veces es más alto que lo que realmente costarían en una tienda. Eso significa que el impuesto que toca pagar puede ser mayor de lo que uno espera, aunque el regalo parezca un chollo.
En definitiva, no hay que dejarse llevar solo por lo que regalan. Conviene comparar opciones y hacer cuentas antes de aceptar algo, para que la sorpresa no llegue cuando tengas que hacer la Renta. A veces lo que parece un regalo genial, al final no lo es tanto, y aceptarlo sin más, pensando que es gratis, es un error que nos podría salir caro, sobre todo, como decíamos, si es un producto que no necesitamos, ya que, de ser algo que íbamos a comprar, la cosa cambia.
